—¡Floriana!
Al escuchar que la llamaban desde afuera, Floriana le pidió a Víctor que bajara el fuego y salió de la cocina. Era la señora de la casa vecina, la dueña del terreno donde estaba construida su propiedad.
—Escuché mucho movimiento en su casa, ¿ya se van a mudar?
La vecina asintió.
—A mi hijo le contaron lo de los tres departamentos y el dinero, y de inmediato dijo que sí. Hasta pidió permiso en el trabajo para venir a ayudarnos a empacar.
Mientras hablaba, le pasó una canasta llena a Floriana.
—Coseché todo lo que quedaba en la hortaliza, te traje un poco.
Floriana la recibió.
—¿Necesitan ayuda con algo?
—No, gracias. Mi hijo contrató un camión de mudanza. Por cierto, cuando veas a Bella, dale las gracias de mi parte. El doctor que le recomendó a tu tío resultó ser un especialista excelente, su salud ha mejorado muchísimo.
—Claro que sí, yo le doy el recado.
Intercambiaron un par de palabras más y la señora volvió a su mudanza.
El dinero de la compensación por ese terreno caería primero en la cuenta de la vecina, quien luego se los transferiría a ellas.
Floriana terminó el sushi, preparó un par de ensaladas frías, tomó la fruta y los tres se pusieron en marcha.
Fueron caminando bordeando el río hacia la montaña, disfrutando del clima fresco de la temporada. Se la pasaron jugando y paseando, de modo que apenas llegaron a la mitad del cerro a la hora del almuerzo. Como Carlota ya se quejaba del cansancio, buscaron un claro parejo y extendieron el mantel para el pícnic.
—Mamá, ¿de verdad van a destruir nuestra casa? —preguntó Carlota mientras se comía un plátano.
Floriana asintió.
—¿Te da mucha tristeza?
La niña hizo un pucherito.
—¡Es nuestra casa! ¿Con qué derecho dicen que la van a tirar y ya?
—Tienes razón en sentirte así, mi amor. Pero a veces, una sola persona tiene que ceder ante lo que decide la mayoría. No se puede hacer mucho.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...