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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1007

Jairo sacó el último omelette y lo puso en el plato. Justo cuando apagó la estufa, le sonó el celular.

—Señor Crespo, las personas de ambos autos sufrieron heridas graves, pero ya están fuera de peligro. Ya logramos identificar al conductor de la camioneta que se cruzó de carril y provocó el accidente. Salió de la cárcel hace poco. Había bebido antes del incidente y manejó borracho; su falta de lucidez fue lo que causó el choque.

—Sigan investigando a ese conductor. Sospecho que alguien le pagó para hacerlo.

—¿Se refiere a que el ataque iba dirigido a usted? ¿Quería atropellarlo a usted?

—La verdad es que tengo mis sospechas.

—Entendido, seguiré con la investigación.

Al colgar, Jairo dejó escapar un profundo suspiro.

—¿Tuviste un accidente de regreso a casa? —Isabella había escuchado la conversación de Jairo con Hernán.

Jairo tampoco tenía intenciones de ocultárselo a Isabella, simplemente aún no estaba cien por ciento seguro.

—¿Acaso fue Facundo? —adivinó Isabella de inmediato.

Jairo se dio la vuelta, estiró los brazos y dio una vuelta frente a Isabella.

—Primero que nada, estoy bien, así que no te angusties.

Isabella, todavía preocupada, dio una vuelta alrededor de él para revisarlo y, al comprobar que en efecto no tenía ni un rasguño, se tranquilizó un poco.

—¿Y en segundo lugar?

Jairo bajó la mirada y guardó silencio un instante.

—Yo también sospecho que fue Facundo.

Jairo le relató a Isabella el accidente de tráfico en detalle. Había sido una escena bastante aparatosa, pero él lo resumió rápidamente, enfocándose en explicarle sus conclusiones.

Recientemente, la familia Prado había contactado de nuevo al Grupo Crespo para intentar reanudar la colaboración anterior, pero él los había rechazado por completo.

Y si de verdad se trataba de la familia Prado, significaba que ya estaban actuando por desesperación.

—Quiero que te lleves a los niños y a Víctor a vivir al extranjero un tiempo —le dijo Jairo a Isabella, mirándola muy serio.

Isabella, al escuchar que Jairo casi tenía un accidente fatal, comprendió la magnitud del problema.

—¡Me quedaré a enfrentar esto contigo!

—Bella, hazlo por los niños.

Isabella le tomó las manos con fuerza.

—Si Facundo realmente nos quiere usar en tu contra, de nada servirá que nos escondamos.

Y más en el extranjero, donde la influencia de la familia Crespo no alcanzaba a protegerlos. Allí sería incluso más peligroso.

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