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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 518

Ricardo Mendoza también había pasado esos últimos días en el hospital. Debía estar presente en los momentos más importantes de su queridísimo sobrino.

Estaba acompañando a Sebastián durante el desayuno cuando Lucas entró desde afuera.

—Señor Correa, la... señorita Vargas ha venido a buscarlo.

Ricardo se sobresaltó:

—Ah... ¿Escuché bien?

¡Hoy el sol había salido por el occidente! ¿Valentina realmente había venido a buscar a Sebastián por su propia cuenta?

Sin embargo, Lucas no le prestó la menor atención. Al hacerse a un lado ligeramente, Ricardo pudo ver a Valentina parada en la puerta, sin entrar.

—Señorita Va...

Pero más rápidas que la boca de Ricardo fueron las piernas de Sebastián. Justo cuando iba a invitarla a pasar, Sebastián ya se había levantado y caminado hacia la puerta.

—¿Por qué despertaste tan temprano? —preguntó, deteniéndose frente a ella.

Debajo de sus ojos había unas ojeras oscuras que delataban a simple vista que no había descansado bien.

Se había acostado tarde y apenas habían pasado seis horas. ¿Cómo iba a haber descansado bien?

Con un tono indiferente, Valentina respondió:

—Vine a ver los videos de Cachito.

El hombre frunció levemente el ceño. No le dio demasiadas vueltas; sabía perfectamente que ella había ido solo por eso. Sin embargo, el hecho de que ya ni siquiera disimulara y se lo pidiera tan directamente le provocó una opresión en el pecho.

—Dije que te los dejaría ver cuando durmieras diez horas —la actitud de Sebastián parecía firme, pero en realidad, no tenía forma de imponerse.

Era evidente que Valentina había anticipado esa respuesta, pues replicó sin dudar:

—Puedo sumar el tiempo de la siesta.

La profunda mirada del hombre se suavizó. Incluso estando enferma, todavía tenía el ánimo de negociar con él.

Ricardo, al observar el intercambio de palabras entre ambos, empezó a murmurar para sí mismo.

¿Acaso este par se había escapado a tener una aventura anoche a sus espaldas?

—Vaya... —Ricardo, sentado en la mesa a poca distancia, observaba la escena asombrado.

Si solo quería dárselo, podría haberlo desbloqueado antes de entregárselo. Pero no, tenía que hacer ese movimiento extra para tener la oportunidad de declararle su amor.

¿Desde cuándo el viejo Sebastián era tan meloso?

Usar el cumpleaños de ella como contraseña... Ese hombre realmente era un adolescente enamorado.

Bajó la mirada y jugueteó con su propio celular, ingresando casualmente el 27 de junio.

Era la fecha de la primera vez que hizo el amor con Leticia.

No lo olvidaría ni en su próxima vida.

Valentina introdujo su cumpleaños en la pantalla y el dispositivo se desbloqueó.

La interfaz del celular de Sebastián era sumamente limpia y sencilla; estaba tal cual como venía de fábrica.

Abrió la galería, pensando que encontraría rápidamente los videos de Cachito. Sin embargo, lo primero que saltó a la vista fueron incontables fotos y videos de ella misma.

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