Lidia estaba furiosa. El rector le estaba arrojando a esa estudiante problemática directamente en las manos.
Pronto cumpliría dos años como profesora titular de la Clase Élite 1, lo cual marcaría el hito más importante de su carrera.
Según las reglas no escritas de la Universidad del Sur, una vez que esta generación se graduara, ella tendría los méritos suficientes para postularse como decana de la facultad. No iba a permitir que nadie amenazara su futuro.
Sin embargo, tampoco podía darse el lujo de ofender al rector en ese momento, así que tuvo que ceder un poco.
—Rector, aunque usted confíe tanto en esta nueva alumna, lo cierto es que no encaja en nuestra clase. Pronto tendremos un examen de evaluación en la Academia de Élite. Si es tan brillante como dice, que haga la prueba. Si aprueba, entonces podrá entrar a la Clase Élite 1, y así todos quedaremos conformes.
Evidentemente, el rector no quería aceptar esa propuesta.
Las habilidades de la Pequeña superaban a las de cualquiera de su edad por miles de kilómetros. Si ella quisiera, hasta podría quedarse con su puesto de rector sin el más mínimo esfuerzo.
Hacerla tomar un examen para entrar a una simple clase era un insulto a su inteligencia.
Además, si los demás directivos descubrían su talento, ¡seguro empezarían a pelearse por ella!
Pero las palabras de Lidia tenían cierta lógica. Puesto que Roxana había decidido estudiar allí, tendría que convivir con los demás, y no le haría ningún bien ser vista como una marginada.
Por lo tanto, decidió dejar la decisión en manos de la propia Roxana.
—Pequeña, ¿quieres tomar el examen?
Roxana solo había venido a la Universidad del Sur para tranquilizar a sus padres. Si armaba un escándalo y se iba, seguramente intentarían meterla en alguna otra universidad a la fuerza.
Ya que los problemas la iban a seguir de todos modos, prefería quedarse bajo la protección de este viejecito.
—No me molesta —respondió con un tono relajado.
Al ver que ella accedía, el rector asintió.
—Bien. Así se hará.
—Entonces, estaré esperando ver los resultados de esta nueva estudiante —dijo Lidia con una sonrisa maliciosa, mirando a Roxana como si ya fuera un cadáver.
Ella misma iba a preparar las preguntas para ese examen de evaluación. Le sobraban métodos para hacerle la vida imposible a cualquier alumno nuevo.
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