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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 70

Al ver a Yara haciéndose la fuerte, Elba sintió que su lealtad por ella se incrementaba.

Se prometió a sí misma que, en cuanto llegara a su casa, le exigiría a su madre que agilizara los trámites para incluir el nombre de Yara en el Linaje Familiar. Con el respaldo de los patriarcas, ¡su querida Yara jamás tendría que volver a tragarse semejantes humillaciones!

En el tercer piso.

—Roxana, ¿qué te parece esta pulsera? —preguntó Marina, ordenándole a la asesora de ventas que sacara del exhibidor un brazalete de jade sumamente costoso para que su hija se lo probara.

Roxana lo observó brevemente. Era una de las piezas lanzadas al mercado en marzo. Aunque se enviaba un único modelo por sucursal, ella tenía guardado uno en su propia bóveda, cuyo brillo y calidad superaban con creces a esa pieza, por lo que lo rechazó sin mucho interés.

—Mamá, no lo necesito.

—¿Cómo que no lo necesitas? Cuando Yara entró a la universidad el año pasado, me exigió que le comprara dos brazaletes de jade para la buena suerte —Marina pensó que la joven simplemente estaba siendo tímida—. Ambas son mis hijas; no voy a permitir que tú tengas menos que ella.

Volteándose hacia la vendedora, ordenó:

—Embolse estos dos brazaletes, por favor, y además, agrégueles los tres collares que vi hace un momento.

La vendedora, con la lengua empapada en miel, no tardó en adularla.

—Señora Soler, tiene un gusto exquisito. Este brazalete en particular solo está disponible en la sede de Veridia, no lo encontrará en ninguna otra ciudad. Además, su hija heredó su belleza deslumbrante; con esa piel tan radiante, luciría el brazalete mil veces mejor que las modelos que contratamos para nuestra campaña.

Elogiar la belleza de su hija era el camino más directo para ganarse el corazón de Marina. Complacida, apuntó con su dedo a varias vitrinas más.

—Y esos otros también. Empaquételos todos.

Calculando mentalmente, la cuenta superaba fácilmente los cincuenta millones de pesos.

Aunque la cifra estaba muy lejos de batir el récord histórico de una compra en Maison Milán, no dejaba de ser un gasto tremendo que saldría de la chequera de Marina. Sintiéndose algo culpable de gastar el dinero de su madre a manos llenas, Roxana tomó su celular y le envió un mensaje de texto a su representante, pidiéndole que interviniera para aplicar un descuento sustancial.

En cuanto su representante recibió el mensaje, inició un bombardeo implacable a través de su celular:

[¡Milagro! ¡Al fin te dignas a dar señales de vida! ¡Llevas desaparecida casi tres meses! ¡Acaso no sabes que nos urge lanzar la nueva temporada!]

[¿Descuento? ¿Estás en la boutique principal de Veridia en este instante?]

[¡Ni te muevas, voy saliendo para allá!]

Al leer el último texto, Roxana temió que aquella loca se presentara ahí mismo y destrozara su cuartada frente a su madre, así que tecleó velozmente:

[No vengas. Haz que me pasen el descuento y esta noche te envío los diseños. Si vienes, atente a las consecuencias, porque no volverás a ver mis bocetos en otros tres meses.]

Tardó un par de minutos en recibir la respuesta, llena de resignación.

[¡Bien, tú ganas! ¡Eres de lo peor!]

Capítulo 70 1

Capítulo 70 2

Capítulo 70 3

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