Veridia, mansión de la familia Soler.
Apenas llegaron, Marina y Luisa, que las esperaban ansiosas en la puerta, se apresuraron a recibirlas.
Yara vio que Marina la esperaba en la entrada como solía hacerlo siempre, y estuvo a punto de acercarse con una sonrisa.
Sin embargo, la mirada de Marina se dirigió de inmediato hacia Roxana.
—Roxana, mi niña, por fin llegaste. Déjame verte bien. ¿Estás más delgada?
La sonrisa en el rostro de Yara se congeló lentamente. Antes, su madre siempre era la primera en saludarla a ella.
En el pasado, Roxana también había pasado días lejos de casa, pero sus padres adoptivos nunca se habían preocupado así por ella. Al escuchar las cálidas palabras de Marina, sintió un calor reconfortante en el pecho, y su fría mirada se suavizó.
—No estoy más delgada. Pude descansar bien.
Marina la examinó detenidamente y comprobó que, en efecto, su hija no había cambiado desde que se fue. Solo entonces suspiró aliviada y se volvió hacia Yara con una mirada tierna.
—Yara, el viaje debe haber sido agotador para ti también. Entra a descansar.
—Sí —respondió Yara con una sonrisa dulce, acompañando a las dos mujeres hacia el interior.
Luisa y su hija Elba las siguieron de cerca.
Elba seguía furiosa por no haber conseguido el Elíxir de Renovación y, apenas cruzó la puerta, empezó a quejarse.
—Mamá, estábamos a punto de conseguirlo, pero no sé quién fue el desgraciado que subió el precio del «Elíxir de Renovación» de quince a veinte millones de pesos. ¡Ni siquiera el señor Sandoval pudo averiguar la identidad de esa persona! ¡Me muero del coraje! Si llego a saber quién se atrevió a robarme la medicina que iba a salvarte la vida, ¡te juro que lo destruiré!
—¡Con el escándalo que armaron, me pregunto a quién pretendes destruir tú!
Una voz severa y autoritaria resonó de pronto en la sala.
Todas dieron un salto del susto, y Elba se escondió rápidamente detrás de su madre.
Rafael Soler las miraba con una expresión sombría y un aura tan imponente que cortaba la respiración.
—¡Si no fuera por la intervención de la familia Sandoval, el circo que armaron en Puerto Esperanza ya estaría en boca de todos!
»¡Pase que no consiguieran el elíxir! ¡Pero atreverse a usar nuestras conexiones familiares para presionar a los Sandoval a romper las reglas del mercado! ¡E incluso ofrecer dinero para sobornar a la madre adoptiva de Roxana! ¿Acaso esos son los valores que les hemos enseñado en la familia Soler?
»¿Tienen idea de la gravedad de lo que hicieron? Si esto sale a la luz, dirán que la familia Soler no tiene escrúpulos para conseguir lo que quiere. ¡¿Cómo esperan que alguien nos respete después de algo así?!

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