Pronto, Roxana salió vistiendo ropa de calle.
Al notar que no solo estaban los Sandoval, sino también sus padres y su hermano, aceleró el paso.
—Roxana, ¿cómo está mi adorado nieto? —preguntaron al unísono Doña Beatriz y Verónica, acercándose con los ojos llenos de expectación y miedo.
Roxana miró los rostros cargados de preocupación por Valeriano y una leve sonrisa se dibujó en sus labios.
—Ya está estable. Logré purgar todo el veneno de su sistema. Está bastante débil por ahora, pero debería despertar mañana a más tardar.
Doña Beatriz exclamó de alegría, pero a los pocos segundos, se secó las lágrimas y tomó las manos de Roxana con fuerza.
—¡Muchacha, me salvaste a mí y ahora a mi nieto! ¡Eres la salvadora de los Sandoval! A partir de ahora, si alguna vez necesitas algo de nosotros, solo pídelo. ¡Y si alguien se atreve a interponerse en tu camino, yo misma lo haré pedazos!
A pesar de su avanzada edad, las palabras de la anciana irradiaban un aura imponente.
Roxana podía sentir la profunda emoción de Doña Beatriz. Era evidente cuánto habían sufrido en silencio por Valeriano durante todos esos años, y ahora finalmente tenían un respiro.
—No tiene por qué agradecer, Doña Beatriz. Es mi deber.
Al escucharla, la anciana se conmovió aún más. Sin dudarlo, se quitó el brazalete de jade de una pureza impecable que llevaba en la muñeca y se lo deslizó a Roxana en su delicada mano.
—Querida, este es mi brazalete favorito. Te lo regalo. Es una muestra de mi cariño y de mi eterno agradecimiento.
Roxana, siendo diseñadora de joyas, supo al instante el valor de la pieza.
Un jade con una textura tan perfecta, sin una sola impureza, y que había sido cuidado por la matriarca durante años, valía una auténtica fortuna, superando con creces los cien millones.
Se apresuró a rechazarlo.
—Doña Beatriz, no puedo aceptarlo. Valeriano ya me compensó por mis honorarios médicos.
Pero la anciana fue inflexible.
—Él es él y yo soy yo. ¡Te aprecio mucho y quiero regalarte algo que amo! ¡Si no lo aceptas, me voy a enojar de verdad!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA