Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 393

Esa noche, Roxana se quedó a dormir en la habitación del hospital.

Como era una habitación privada y bastante espaciosa, simplemente se acomodó en el sofá.

Valeriano Sandoval quería pedirle que fuera a descansar a su casa, pero antes de que pudiera sugerirlo, Roxana ya lo había callado.

Tenía ganas de usar un tono más imponente para convencerla, pero sabía perfectamente que ella era de las que se rebelaban ante la presión. Si se pasaba de la raya, lo más probable era que terminara bloqueado de por vida.

Así que prefirió no forzar las cosas.

Sin embargo, esa noche, Roxana tuvo un sueño inusual.

Un sueño sobre el pasado que más odiaba recordar.

En su sueño, ella aún no había sido adoptada por los Maldonado, sino que vivía en un orfanato.

Cada vez que caía la noche, alguien usaba cloroformo para dormirla y la llevaba a un laboratorio clandestino para hacerle pruebas. De tantas veces que la drogaron, su cuerpo empezó a generar resistencia, y a veces podía escuchar vagamente el zumbido de las máquinas.

Llegó un punto en el que estaba prácticamente consciente cada vez que la bajaban a las instalaciones.

Durante esa época, la obligaron a someterse a infinidad de experimentos. En cada uno, alguien tomaba notas mientras le aumentaban las dosis para probar sus reflejos nerviosos y físicos.

El terror de ser tratada como un animal de laboratorio, la asfixia de sentir líquidos desconocidos recorriendo sus venas; todo se sentía dolorosamente real.

Era como haber regresado a esa época de oscuridad donde era solo un trozo de carne a merced de otros.

¡Pero esta vez, decidió contraatacar!

Le arrebató la aguja al médico que intentaba inyectarla y se la clavó directo en el cuello. Luego tomó la bandeja de metal y golpeó con furia a los enfermeros que intentaron acercarse.

Saltó descalza de la camilla, dispuesta a salir corriendo por la puerta del quirófano.

—¡Bang!

El sonido de un disparo resonó a sus espaldas, y una bala le atravesó el abdomen.

Un dolor desgarrador, como si le arrancaran la carne en vida, invadió cada milímetro de su cuerpo.

—¡Mmh!

Un quejido ahogado de dolor escapó de su garganta.

Al abrir los ojos, intentó darse la vuelta, olvidando por completo que estaba durmiendo en un sofá.

Con ese movimiento, cayó directamente al vacío.

Pero justo cuando creía que se estamparía contra el suelo, un brazo firme y fuerte la atrapó en el aire, atrayéndola de un tirón contra un pecho cálido.

Aún desorientada y con el corazón a mil por hora, instintivamente levantó la mano para asestarle un golpe en el rostro a la persona.

Hasta que escuchó una voz demasiado familiar.

—¿Tuviste una pesadilla?

Roxana giró la cabeza, sorprendida, y se dio cuenta de que quien la sostenía era Valeriano.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA