—Damas y caballeros, damos inicio oficial a nuestra subasta.
En el centro del escenario, el piso se abrió lentamente y un objeto protegido por una vitrina de cristal ascendió ante el público.
La anfitriona del evento era Dulce, a quien Roxana ya conocía bien.
Llevaba un elegante vestido blanco hasta el suelo y el cabello recogido, irradiando un aura sofisticada y deslumbrante.
—El primer lote de esta noche son las Píldoras Cardiovitales, desarrolladas por nuestro Centro de Desarrollo Phoenix. A diferencia de los medicamentos convencionales en el mercado, estas pastillas carecen de efectos secundarios y son altamente eficaces contra ataques cardíacos repentinos. Son indispensables para ejecutivos y personas sometidas a un alto nivel de estrés...
Al regresar al palco de su familia, Darío escuchó la voz familiar y miró hacia el escenario sin poder creerlo. Cuando vio el rostro de Dulce, su expresión relajada y jovial desapareció por completo.
¡Era ella!
—Darío, ¿te sucede algo? —Yara notó el repentino cambio en su actitud y siguió su mirada hacia la presentadora.
Marina y Rafael también se giraron a observarlo.
Justo cuando estaban a punto de preguntar, Darío ocultó sus emociones y forzó una sonrisa tranquila.
—No es nada. Solo me pareció ver a una amiga.
Su tono fue tan sereno que nadie insistió en el tema.
Yara pensó en indagar un poco más, pero antes de que pudiera abrir la boca, Marina la interrumpió con tono preocupado:
—¿Por qué Roxana aún no regresa? Darío, ve a buscarla, por favor.
Darío necesitaba desesperadamente salir de allí para calmarse, así que aceptó de inmediato.
—Claro, iré a ver.
Yara quiso ofrecerse a acompañarlo, pero recordó que quedarse a solas con sus padres era la oportunidad perfecta para ganarse su favor, por lo que decidió permanecer en silencio.
Una vez fuera del palco, Darío se apoyó pesadamente contra la pared, respirando con dificultad.
¡Dulce!
¿Acaso no lo había abandonado para irse al extranjero?
¿Por qué había regresado?
—Darío, ¿te sientes mal? —preguntó Roxana, quien justo iba de regreso a su sala y lo encontró pálido y aferrado al muro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA