—¡Así es! Aparte de los exámenes de ingreso a la universidad, nunca había visto a estos chicos tan dedicados. Y todo es gracias a esa chica, Roxana. Si no fuera porque los regañó, creo que todavía no habrían espabilado.
¿Roxana?
Al director le pareció increíble, pero recordando la inusual atención que Don Abelardo le prestaba a esa joven, prestó atención y les pidió que le contaran todo lo que había pasado.
Después de escucharlas, se quedó pensativo y boquiabierto un buen rato hasta que por fin comprendió la razón por la que Don Abelardo la valoraba tanto.
Aunque Don Abelardo vivía lejos, en Veridia, y rara vez se involucraba en los asuntos de la escuela, seguramente estaba al tanto de que la Universidad del Sur iba de mal en peor cada año.
Tomando como ejemplo el Concurso de Música Dorada, si fuera el año anterior, aunque los estudiantes no ganaran el primer lugar en las preliminares, al menos habrían ocupado la mitad de los primeros cinco puestos.
Pero este año, solo Yara logró clasificar, lo cual era evidentemente anormal.
¿Sería por eso que el rector había tomado una medida tan poco convencional al admitir a Roxana, una desertora universitaria? ¿Acaso buscaba usarla para despertar el espíritu competitivo de los demás estudiantes y mejorar su nivel académico?
«¡Sí, seguro que fue por eso! ¡Don Abelardo es un genio, qué estrategia tan brillante!», exclamó el director para sus adentros.
***
Esa noche, Roxana terminó sus horas de estudio y regresó al dormitorio individual que el rector le había asignado especialmente.
Apenas se sentó y sacó el teléfono para jugar un rato, recibió una llamada de Paula Rossi.
—Mi niña caprichosa, el cliente que rechazamos hoy volvió a insistir, y parece ser alguien muy poderoso. Ofrecen el triple de lo que pedimos la primera vez. No me atreví a rechazarlo de nuevo —dijo Paula, sonando bastante agobiada.
Roxana rara vez la escuchaba tan preocupada.
—¿Quiénes son?
Paula respiró hondo antes de responder.
—La Familia Sandoval de Puerto Esperanza. No sé qué influencias tengan, pero incluso la Familia Soler, los más ricos de Veridia, les muestran mucho respeto. Y parece que van muy en serio con lo de comprar «Azul Profundo». El Heredero Sandoval le pidió a su asistente que nos informara que quiere reunirse en persona para negociar. ¿Aceptarás la invitación?
Roxana, que se estaba sirviendo un vaso de agua, se detuvo al escuchar las palabras «Heredero Sandoval» y no pudo evitar sonreír.


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