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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 114

Sin embargo, al leer cómo ese hombre mayor usaba diminutivos y expresiones infantiles como «uwu» y «jejeje» en el chat, hizo una mueca de asco y le devolvió el celular.

El director también sintió vergüenza. Atrapó el teléfono con el rostro rojo como un tomate y murmuró:

—Solo lo hago a veces... Si te fijas, Ezequiel es mucho peor. Si no fuera por él, yo ni siquiera...

Roxana lo ignoró y, tras asimilar la información, preguntó:

—He escuchado que varios peces gordos de la industria se reunirán pronto en Puerto Esperanza. ¿Sabe de qué se trata?

Al escuchar eso, el director se enderezó, adoptando de inmediato una postura seria y profesional.

—Lo averiguaré. Mañana te tendré una respuesta.

Roxana asintió, esperando que no fuera nada malo para ella.

En ese momento, su teléfono vibró de nuevo. Era una llamada de Ricardo Maldonado. Al ver el nombre en la pantalla, soltó un bufido frío, rechazó la llamada y bloqueó el número.

***

En la mansión de la familia Maldonado.

Al ver que le habían colgado, Ricardo volvió a marcar inmediatamente, pero solo escuchó el tono de ocupado. Comprendió al instante que lo había bloqueado y arrojó su teléfono a un lado con furia.

—¡Hija ingrata!

Elena, al verlo tan furioso, rodó los ojos.

—Te lo dije desde el principio: esa niña es una malagradecida que no tiene arreglo, pero tú no me creíste. Ahora mira, primero se fue a trabajar de sirvienta por ahí y se confabuló para robarnos esos veinte millones a mí y a Alcira; y ahora resulta que es la amante de un viejo pellejo. Si la gente se entera, ¿dónde va a quedar la dignidad de nuestra familia?

—¡Cállate ya! —gritó Ricardo, a quien lo que más le importaba era el prestigio de los Maldonado. En ese momento, deseaba poder expulsar a Roxana de Puerto Esperanza para siempre.

Capítulo 114 1

Capítulo 114 2

Capítulo 114 3

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