Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 101

Caleb Valente frunció el ceño. Aunque pensaba que Roxana Soler necesitaba una lección, despreciaba aún más a los hombres que levantaban el puño contra una mujer. Sabiendo que a ella le sería imposible esquivar el golpe, rápidamente llevó sus manos a su chaqueta, dispuesto a intervenir.

Pero al segundo siguiente, un chirrido agudo resonó en el lugar, seguido por el sonido unánime de todos los presentes conteniendo el aliento.

Caleb apenas tuvo tiempo de ver a Roxana, quien lejos de estar arrinconada esperando ser rescatada, aterrizó con un salto mortal impecable y feroz. Esa pesada mesa de comedor unida a las sillas, que normalmente requeriría la fuerza de dos o tres chicos para ser levantada, voló por el aire a una velocidad incontrolable directamente hacia el chico delgado.

La multitud quedó petrificada. Sin embargo, la terrorífica escena del chico siendo aplastado no ocurrió; la mesa pasó rozándolo, y una de las patas se enganchó en la capucha de su sudadera, arrastrándolo por el aire.

Los pies del chico se despegaron del suelo. Cuando finalmente logró estabilizarse, trastabillando torpemente, pisó una bandeja de comida tirada y... ¡zas! Cayó de bruces al piso, dándose un golpe espectacular.

Los ojos de Caleb Valente se iluminaron. «¡Sus habilidades de combate deben ser incluso superiores a las de León Valdés!», pensó.

Yara Soler notó que Caleb daba un paso hacia adelante. Su expresión cambió ligeramente y se apresuró a seguirlo.

Mientras tanto, aquel chico delgado estaba cubierto de sopa y restos de comida. Su aspecto lamentable, sumado a la forma en que intentaba huir presa del pánico, resultaba sumamente cómico.

Pero nadie se atrevió a reír.

Todos miraban a Roxana Soler, quien mantenía una expresión indiferente tras haber ejecutado un ataque tan implacable. Se quedaron sin palabras por la conmoción; algunos de los que estaban más cerca incluso retrocedieron instintivamente un par de pasos.

Un silencio sepulcral se apoderó del lugar.

Roxana se sacudió el polvo inexistente de las manos, rotó los hombros con pereza y miró con desdén al chico, a quien ya le temblaban las piernas del miedo.

—La próxima vez que vea que le levantas la mano a una mujer, no te saldrá tan barato como una simple caída. ¿Me entendiste?

El pánico en el rostro del chico era inocultable. Apretó los dientes, sin atreverse a articular palabra.

Mucho menos lo hicieron los demás.

—Tú, hazme el favor de ser la representante y acompáñame a la oficina del rector —Roxana señaló al azar entre la multitud.

A quien había señalado era a una chica de cabello largo. Ella parecía muy tranquila, pero al escuchar eso se sobresaltó y dudó un poco:

—¿Yo? Yo...

Una compañera a su lado, que llevaba lentes sin armazón, tiró de su manga.

Capítulo 101 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA