Entrar Via

LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error! romance Capítulo 47

C47-DOS FRENTES.

Riad seguía su ritmo desde el ventanal del piso cuarenta y dos.

La ciudad no esperaba a nadie. Los edificios de cristal reflejaban el sol de la mañana, las avenidas se llenaban de movimiento, las grúas de construcción giraban en el horizonte.

Todo normal. Todo en su lugar.

Pero Zayd no veía nada de eso.

Estaba de pie frente al cristal con las manos en los bolsillos y la mente en otro sitio, en un hammam, en una boca que había respondido al beso con una honestidad que ninguna frialdad posterior podía borrar. Y luego, inmediatamente después, la imagen de Jade en la entrada con los puños apretados y esa amenaza envuelta en ley coránica que lo había dejado sin salida.

Su mano se cerró en un puño dentro del bolsillo.

Hazem, que desde que había vuelto de Estados Unidos, no se había separado de él más de lo necesario, observó el gesto desde el sofá lateral con esa atención callada que tenía para las cosas que importaban. Se levantó, fue hacia la mesa auxiliar, sirvió dos vasos de qahwa con cardamomo, se acercó y dejó uno frente a Zayd sin decir nada.

Zayd lo tomó.

Se lo bebió de un solo movimiento, como si el café amargo pudiera hacer algo contra lo que lo consumía por dentro.

Pero necesitaría litros para apagar esa clase de ira, la peor, la que no tiene enemigo visible porque el enemigo es la situación misma.

Entonces Hazem soltó el aire.

—Sigo pensando que es una locura.

—No tengo otra opción. —Zayd dejó el vaso sobre la mesa con más fuerza de la necesaria—. No hay más que pueda hacer. Y Alá sabe que lo hago por necesidad, no por elección.

—Sí, pero...

—Ya está decidido. —Zayd se giró hacia la ventana otra vez, clavando los ojos en Riad como si la ciudad pudiera darle una respuesta—. Tendré que visitar a Jade esta noche.

Hazem lo miró y luego miró su propio vaso de qahwa, luego volvió a mirar a su primo. Y en ese momento, con una convicción que venía de lo más profundo de su ser, agradeció a Alá, a sus ancestros y a cualquier fuerza del universo que hubiera intervenido en su vida, el hecho de ser soltero.

La soltería, que su madre llamaba irresponsabilidad y los ancianos llamaban descuido, en ese instante le pareció el estado más sabio al que podía aspirar un hombre en este mundo.

—Yā salam —murmuró, negando despacio con la cabeza—. Primo. Que Alá te tenga en su misericordia, porque yo no sé cómo lo haces.

A pesar de todo, algo en la comisura de Zayd se movió.

—Disfruta tu soltería mientras puedas.

—Pienso hacerlo. —Hazem levantó el vaso como si brindara—. Cada día que pasa me parece más sagrada.

Pero la levedad duró lo que duró.

—Lo mismo pensé. Es el único jefe beduino leal que tiene oídos en el desierto profundo sin levantar sospechas. Si alguien puede rastrear al líder rebelde sin que el movimiento llegue a oídos del traidor, es él.

—Organiza una reunión. —le ordenó—. Clandestina. En el desierto, no en la ciudad. Sin registro, sin escolta oficial, solo nosotros y los hombres de Marzouq. Que parezca un encuentro tribal rutinario.

—Entendido. —Hazem tomó la carpeta—. Lo preparo todo. El viaje puede estar listo en cuarenta y ocho horas.

Se puso de pie, extendió la mano derecha y Zayd la tomó.

—Waffaqak Alláh, ya Zayd. (Que Alá te conceda éxito)

Fue hacia la puerta, pero se detuvo con la mano en el marco, sin girarse del todo.

—Primo.

—Qué.

—Vas a jugar en dos frentes al mismo tiempo. La guerra en el desierto y los secretos en tu propia alcoba. —Hizo una pausa—. Procura que ninguno de los dos te explote en la cara antes de que puedas maniobrar.

Salió sin esperar respuesta.

Y Zayd se quedó solo con Riad al fondo y el peso de esas palabras instalándose en el único lugar donde todavía no había encontrado solución.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error!