—Bienvenida a Santa Fe.
La comisura de los labios de señora Castillo esbozó una sonrisa tan tenue que apenas se notaba, pero en sus ojos no había ni rastro de calidez.
Alfonso sintió de golpe una incomodidad extraña, como si una señal de alerta le recorriera el cuerpo.
Bienvenida a Santa Fe.
Por la forma en que lo dijo, parecía que en realidad no se estaba dirigiendo a él.
La mirada de Alfonso se clavó en el rostro de señora Castillo. Tal como sospechaba, su atención pronto pasó de largo por encima de él y se dirigió directamente hacia la persona que estaba detrás: Sofía.
Sofía, por puro instinto, frunció el ceño. Sin embargo, consciente de que podía parecer descortés, se forzó a relajarse.
—Señora Castillo.
Julia fue la primera en saludar.
Siguiendo la voz, señora Castillo volvió la vista hacia ella. Cuando sus ojos se toparon con Julia, la sonrisa en su cara se volvió un poco más genuina, casi afable.
—Directora Santana.
—¿Y mi abuelita Santana y el abuelo? —preguntó enseguida, girándose para buscar más caras familiares, pero no encontró a nadie más.
—Los dos ya están grandes, así que se adelantaron para descansar —respondió Julia con una leve sonrisa.
Señora Castillo asintió, pensativa. Sin poder evitarlo, volvió a fijarse en Sofía, como si algo en ella le llamara la atención.
Sofía sentía cada vez más incómoda esa mirada, una mezcla de curiosidad y recelo que la hacía querer salir corriendo de ahí.
—Entonces, esta debe ser… ¿Sofía, cierto? —preguntó, dando un paso al frente, con la mirada fija en Sofía y una sonrisa tan educada como distante.
Sofía percibió claramente que aquella mujer no venía con buenas intenciones, pero, recordando que era la madre de Alfonso, mantuvo la cortesía.
—Así es, soy Sofía. Usted debe ser la mamá de Alfonso. Mucho gusto, la he escuchado nombrar varias veces.
Se inclinó un poco en señal de respeto.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Valiente Renacer de una Madre Soltera