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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 91

—¿No le parece extraño? Digo... lo unida que es su esposa con James —dijo ella en tono ligero, pero con una intención clara—. Siempre están juntos: tras bambalinas, en las promociones, incluso cuando Vanessa estuvo enferma. En la industria ya todos se acostumbraron a verlos siempre a la par. Casi como si fueran... ¿una pareja?

“¿Enferma?”, se preguntó Daven. “¿Cuándo estuvo enferma? ¿Se me pasó algo?”

Algunos de los presentes comenzaron a intercambiar miradas. Unos intentaban parecer indiferentes, mientras que otros mostraron un interés obvio en lo que Rose, sí, ese era su nombre, acababa de decir. Sus palabras dejaron una sutil tensión entre el grupo.

Daven mantuvo la mirada fija en ella, con una actitud tranquila e indescifrable. No se inmutó ni parpadeó.

—James es un representante muy bien remunerado, su trabajo es asegurar que la agenda de Vanessa se cumpla sin contratiempos —respondió con calma—. Y confío plenamente en Vanessa.

La sonrisa de Rose no cambió.

—Vaya. Realmente es el esposo perfecto. No hay muchos hombres que sean así de... sensatos. Impresionante, señor Callister.

—No todo el mundo comprende lo que es el profesionalismo —dijo Daven con frialdad, con una voz baja pero sarcástica. Le dio otro sorbo a su trago, como si la pregunta no hubiera sido más que una pequeña molestia en una velada por lo demás aburrida—. Con su permiso.

Había muchos rincones a los que podría haberse retirado, pero el sector del salón que daba al jardín ofrecía un poco de tranquilidad. La necesitaba. Las risas, el tintineo de las copas, la charla trivial interminable... todo se convirtió en un ruido sin sentido para sus oídos. El peso del disgusto se volvía más denso a cada segundo.

—Arven —llamó, alzando apenas la voz.

Su asistente, que había estado merodeando cerca, se puso a su lado.

—Sí, ¿señor?

—Prepara el auto.

Arven se quedó helado por un momento, sin saber si había oído bien.

—¿Señor? Pero...

—Ahora —lo interrumpió Daven, sin dejar margen para discusiones—. Si alguien pregunta, diles que tuve un asunto urgente que atender.

—Sí, señor. Organizaré la salida por el acceso del estacionamiento trasero. Todavía hay reporteros merodeando cerca del vestíbulo. Me aseguraré de que no se pongan muy agresivos.

Daven asintió y salió del salón sin volver la mirada hacia donde Vanessa había estado por última vez.

Igualando el paso de su jefe, Arven bajó la voz.

—Señor... hay algo más. Sobre la noticia que salió mientras usted estaba en Solaviz hace un tiempo. Las cuentas de rumores están empezando a difundirla.

—Cállalos —dijo Daven con frialdad—. Rastrea la fuente original. Págales, intimídalos, haz lo que sea necesario. No quiero que esa historia se siga propagando. Es molesto.

—Entendido.

Capítulo 91 1

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