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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 88

—La señora Vanessa ya llegó a Punta del Cielo —comentó Arven, echando un vistazo por el espejo retrovisor a Daven, quien permanecía sentado con calma en el asiento trasero.

El auto avanzaba con paso firme por el centro de la ciudad, que ahora resplandecía con el suave brillo de las luces nocturnas de los edificios circundantes. Sin embargo, esa calma exterior no reflejaba lo que Daven sentía por dentro.

A decir verdad, no quería estar allí esa noche. Esta reunión no era algo que pudiera evitar, y no por un deseo real de arreglar una relación que se había desgastado hacía mucho tiempo. Solo era una obligación.

Se trataba de una cena de gala para promocionar la película más reciente de Vanessa, la cual había estado subiendo en las listas hasta convertirla en la favorita de los medios. Como su esposo, se esperaba que Daven asistiera, que mostrara su mejor sonrisa, que estuviera a su lado y vendiera la ilusión de un matrimonio perfecto.

Si no fuera por la presión de mantener las apariencias, preferiría estar en su escritorio, trabajando en los planes para Frankfurt. Incluso el proyecto de Osaka, aunque no requería toda su atención, era algo que preferiría supervisar en persona. Quizás haría un viaje después de que otros proyectos se estabilizaran.

Qué lástima. De todos los lugares en los que podría estar, se dirigía al que menos deseaba.

—¿Cuánto se supone que durará este evento? —preguntó con voz baja.

—Unas dos horas. Eso incluye la sesión de entrevistas y la cena con los invitados —respondió Arven con precisión.

Sabía que Daven no se sentía cómodo en situaciones así, pero, como su asistente de confianza, lo único que podía hacer era procurar que todo saliera bien.

—En cuanto termine la sesión principal, quiero irme. Asegúrate de que la prensa solo obtenga sus fotos en la alfombra roja —dijo Daven con frialdad, con la mirada fija en la ventana a su lado.

—Entendido, señor —respondió Arven. En ese momento, su celular vibró. Un mensaje nuevo apareció en la pantalla, lo que lo impulsó a hablar de nuevo, esta vez con un tono un poco más urgente, solo para asegurarse de que Daven recibiera la actualización.

—Acabo de recibir un mensaje de James —dijo Arven, ahora concentrado en su celular—. A la señora Vanessa le gustaría tener una cena privada con usted.

Daven no dijo nada.

Arven se imaginó que no respondería, lo esperaba, pero su trabajo consistía en entregar el mensaje. Ya fuera que Daven aceptara o no, eso se resolvería después. Honestamente, Arven ni siquiera recordaba la última vez que había visto a Daven sonreír; una sonrisa verdadera, con calidez y naturalidad.

Momentos después, el auto se detuvo frente a un imponente hotel de lujo en el corazón de la ciudad. Los candelabros de cristal del vestíbulo proyectaban reflejos deslumbrantes contra las paredes de vidrio. La opulencia podía respirarse; cada detalle pulido a la perfección. Una alfombra roja se extendía por la entrada, donde los invitados ya habían comenzado a llegar. A la izquierda, una fila de reporteros y fotógrafos permanecía atenta, con las cámaras listas para capturar la entrada de la “pareja perfecta”.

Capítulo 88 1

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