Josh, sentado en el asiento delantero, parecía ajeno al momento. Tenía toda la atención puesta en su celular, que estaba lleno de fotos del campamento.
—Esta salió bien.
—No —respondió Chris.
Josh hizo un puchero, sin darle importancia al comentario de Chris. Siguió deslizando el dedo por la pantalla hasta que se detuvo en una fotografía.
—Esta es mi favorita.
Naomi también echó un vistazo, aunque en realidad no tenía intención de hacerlo. Pero en cuanto vio la pantalla del celular, se quedó callada. La foto era del día anterior.
Grace se reía mientras sostenía una rama que había encontrado quién sabe dónde. Eli estaba a su lado. Josh posaba de manera un tanto exagerada.
Y en medio de todos ellos... Ahí estaba ella, riendo con naturalidad porque era feliz.
Naomi contempló la foto más de lo debido. Qué extraño. Ni siquiera recordaba la última vez que se había reído con tanta libertad ni que había disfrutado tanto de algo.
—Sí, tienes razón. Esa quedó bien —dijo Chris—. Envíala al grupo familiar.
Naomi abrió los ojos, incrédula, pero no pudo decir nada. Temía despertar a Grace. Solo pudo fulminar a Josh con la mirada e intentar detenerlo.
Demasiado tarde.
Uno tras otro, los miembros de la familia Miller recibieron el mensaje de Josh. El primero en comentar fue, por supuesto, Cale.
Cale: “Vaya, parece que a esta cachorrita le gustan las actividades al aire libre, ¿eh? ¿Qué les parece si repetimos dentro de seis meses?”
Naomi: “No me llames cachorrita”.
Cada vez que miraba la foto, la invadía una calidez difícil de explicar, algo que rara vez había sentido. Naomi exhaló despacio sin apartar la mirada de la pantalla del celular.
Entonces, por primera vez desde que llegó a Solaviz, se permitió reconocer algo sencillo. Ya no se sentía una extraña entre los miembros de la familia Miller. Esperaba que todo pudiera seguir así durante mucho tiempo porque comenzaba a disfrutar de esa cercanía.
Naomi apagó la pantalla del celular y se recostó en la cama. Durante un rato, solo miró el techo en silencio.
El silencio de la noche volvió a envolver la habitación, pero esa vez Naomi no se sintió tan sola como de costumbre. Antes de que el sueño la venciera, acabó pensando en algo sencillo.
“En seis meses. Quizá ir de campamento otra vez no suene tan mal después de todo”.
Sin darse cuenta, Naomi sonrió.
—Quiero... ir otra vez.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...