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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 22

—No es más que una vividora —interrumpió Vanessa con un tono hostil. Sus dedos jugaron con el borde de su cuchara—. Debería entender que no tiene sentido seguir haciéndose ilusiones.

Kate cruzó los brazos.

—Y tú, querida —le dijo a Vanessa con una mirada firme—, tienes que asegurarte de que te vea como más que su novia. No me gusta nada que Daven se esté ablandando con ella.

—Tal vez solo le tiene lástima —respondió Vanessa, intentando sonar tranquila aunque la voz le temblaba por el enojo—. Tienes razón, necesito hacer algo antes de que esto se vuelva más molesto.

—Ve con él hoy —ordenó Kate—. No te le despegues. Asegúrate de que esa mujer no tenga oportunidad de robarle más atención.

Vanessa sonrió de forma burlona.

—Confía en mí. Para cuando termine el día, él solo tendrá ojos para mí. Para nadie más.

Vanessa estaba más que lista. Caminó hacia donde estaban Daven y esa descarada. Si era necesario, le daría a Althea una advertencia mucho más fuerte, solo para que por fin entendiera que no tenía lugar en esa casa.

Al mismo tiempo, Daven y Althea terminaban de desayunar.

—¡Daven! —exclamó Vanessa con una gran sonrisa, saludándolo en cuanto él salió de su despacho.

Estaba furiosa al ver que Althea venía detrás de él, pero mantuvo una actitud dulce. No importaba. Se prometió a sí misma que esa mañana sería la última vez que Althea disfrutaría de la compañía de Daven. De ahora en adelante, Vanessa se encargaría de que esa mujer no tuviera ninguna oportunidad contra ella.

—¿Ya estás listo para irnos? Te voy a acompañar —añadió rápidamente, antes de que él pudiera responder.

Sin dudarlo, se colgó de su brazo y se inclinó hacia él con ese aire familiar y posesivo.

—Tenemos que hablar de los planes para la cena de este fin de semana con los delegados europeos. Estoy segura de que se sentirán más cómodos si yo estoy ahí. No olvidaste su invitación, ¿verdad?

Daven se detuvo y quiso hablar.

—No la he...

—Entonces, ¿qué estamos esperando? —lo interrumpió ella con una sonrisa fingida, mientras miraba de reojo a Althea, que se mantenía callada al fondo—. El auto está listo. Vamos.

Con un poco de insistencia, se llevó a Daven por el pasillo, dejando atrás a Althea.

Pero ella no fue a seguirlos ni los interrumpió. Solo se quedó ahí parada, con una ligera y pacífica sonrisa. Ese desayuno tranquilo, a solas los dos, sin interrupciones ni desprecios, ya había sido más que suficiente.

***

Un elegante auto negro avanzaba con suavidad entre el tráfico matutino de la ciudad. Vanessa estaba sentada junto a Daven con una postura ensayada, acomodándose de vez en cuando su estiloso traje color marfil. No paraba de hablar: desde los detalles de la fiesta y las pruebas del vestido de novia, hasta la lista de invitados VIP que, según ella, debía verificar personalmente.

Sin embargo, Daven solo asentía de vez en cuando y casi no hablaba. La mayor parte del tiempo se limitaba a mirar por la ventana; sus pensamientos estaban muy lejos de los asientos de piel y de la charla sin importancia que escuchaba a su lado.

Seguía en casa.

Capítulo 22 1

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