Entrar Via

El Karma romance Capítulo 233

Arlet no vivía en una torre de marfil, despreocupada y sin problemas. Era una persona que había luchado y sobrevivido a la crueldad de la vida, enfrentándose a las facetas más oscuras de la humanidad.

Arlet podía sentir claramente con qué intención hablaba la persona frente a ella, sin mencionar lo que Isabel había dicho sobre Luz Monroy, quien visitaba ocasionalmente su casa, buscando entrar en la Villa del Paraíso. El propósito de Luz era evidente para cualquiera que no fuese ingenuo.

¿Irene lo sabía?

Sí, ella lo sabía, y en varias ocasiones, había sido ella quien lo había ordenado.

Si Maxi y la familia Velasco eran tan peligrosos, ¿por qué entonces enviaría a su hija más querida a ese lugar?

En su vida pasada, había sido tan buena con Luz que no pudo evitar sentir celos y en su vida actual, seguía siendo igual, sin cambio alguno.

De repente, un pensamiento increíble cruzó por su mente. Arlet se acercó ligeramente hacia Irene y, por primera vez, se apoyó afectuosamente en su hombro mientras decía: "Entiendo. A partir de ahora, mantendré la distancia con él. Realmente, solo somos amigos, no es lo que ustedes imaginan."

Al ver que Arlet aceptaba su consejo, Irene mostró una expresión de alivio en su rostro.

"Madre, ya estoy en casa." La dulce voz de Luz se escuchó desde afuera, y al entrar a la sala, vio a Arlet e Irene juntas en un gesto de cariño, lo que hizo que la sonrisa en su rostro se desvaneciera de inmediato.

Arlet la miró sonriendo, una sonrisa que para Luz parecía una provocación, como diciendo 'ves, al final, mi madre es mía'.

"Estoy un poco cansada, subiré a descansar." Dijo Luz mientras su corazón temblaba.

Aunque había estado preparada, sabiendo que ese día llegaría, el dolor y la tristeza eran inevitables cuando finalmente sucedió. No quería estar ni un momento más allí, pues no quería ver a madre e hija tan unidas.

Luz subió las escaleras apresuradamente y Arlet observó a Irene de reojo, captando la pena y el dolor en sus ojos.

Arlet subió las escaleras, cerró la puerta de su habitación y abrió su mano, revelando un delgado cabello, el cual colocó en una bolsa de plástico sellada. Cuando se había acercado a Irene, había tomado uno de sus cabellos sin que nadie lo notara.

Por la noche, Arlet tocó la puerta del estudio, llevando consigo una botella de vino, una copa y un plato con aperitivos salados.

"Padre." Llamó Arlet y Diego levantó la vista, para preguntarle: "¿Qué sucede?"

Esos días, Diego estaba particularmente molesto, debido a que la familia Robles, de alguna manera, había conseguido influir en Monterrey, cambiando la planificación de la zona noroeste.

En ese momento que la crisis de la familia Robles había pasado, Diego, quien había renunciado a ellos, se había convertido en el blanco de las burlas.

Ese terreno, que actualmente le traería a la familia Robles beneficios de varios millones, había hecho que todos los que antes adulaban a Diego, en ese entonces admirasen la audacia y las estrategias de Hugo Robles.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Karma