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El Karma romance Capítulo 232

José miró sorprendido a la persona que se bajaba de la motocicleta y dijo: "Señorita Arlet, ¿cómo puedes montar eso? Es muy peligroso."

Arlet no tenía ganas de charlar, por lo tanto, asintió con la cabeza hacia José y se apresuró a entrar. En su mente, solo había un objetivo: descubrir la verdad. Necesitaba saber si realmente era hija de ellos.

Irene estaba en la sala, colocando flores de manera relajada, mientras la melodiosa música creaba una atmósfera tranquila y cómoda. La entrada de Arlet interrumpió aquella escena agradable y elegante.

Irene frunció el ceño ligeramente y colocó una pequeña margarita en el jarrón, levantando la mirada mientras decía: "Arlet, este tipo de comportamiento impulsivo no es apropiado. Puedes actuar así en casa, pero afuera, por favor, ten cuidado de no hacer el ridículo."

Arlet se acercó y respondió suavemente: "Está bien."

Irene se sorprendió, ya que no esperaba que ella fuera tan sumisa ese día.

"Madre, por favor, enséñame a colocar las flores adecuadamente." Arlet se acercó y tomó una rosa con espinas.

Irene estaba aún más sorprendida, pues desde el día que Arlet llegó a la casa, siempre sintió que mantenía distancia con todos, mostrando una indiferencia y lejanía inexplicables, por eso su repentino acercamiento la dejó algo desconcertada.

"Por supuesto." Respondió Irene mientras sonreía y luego agregó: "Ven, te enseñaré. El arte floral puede cultivar el carácter. Justo lo que necesitas para tu temperamento impaciente."

Belén entró con una bandeja llena de frutas cuidadosamente cortadas y al ver a madre e hija riendo juntas, se llenó de alegría.

"En unos días, habrá una actividad benéfica y planeo ir con Isabel a donar sangre. Madre, mi tipo de sangre es O, ¿verdad?" Preguntó Arlet casualmente.

Irene asintió mientras decía: "Así es."

No quería seguir hablando del tema, por lo que cambió de conversación y dijo: "Tu papá planea que te cases al cumplir los veinte años, en cambio a mí me cuesta aceptarlo, pero si realmente te gusta Maximiliano Velasco, no me opondré, aunque no estoy totalmente de acuerdo."

"¿No te gusta que esté con Maxi?" Preguntó Arlet confundida.

Aprovechando la oportunidad para hablar de esos temas, Irene no quería perderla y mostrando preocupación, comentó: "El señor Velasco es excelente, pero su familia es demasiado grande y las relaciones son complicadas. No quiero que te agobies, solo deseo que mi hija sea feliz. Me preocupa mucho su futuro y que si tienen algún problema, no podremos ayudarlos."

Al escuchar aquellas palabras tan personales y consideradas para su futuro, Arlet no solo no se sintió conmovida, sino que también sintió un escalofrío.

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