Ella lo había visto claramente, recordaba que Diego Monroy era de sangre tipo O e Irene era tipo B.
¿Acaso se equivocaron en los papeles y no era tipo O? ¿Entonces era tipo B?
Los padres con sangre tipo O y B, normalmente solo podían tener hijos con tipo O o tipo B, no podían tener hijos tipo A o AB.
"Enfermera, tal vez recordé mal y soy tipo B."
La enfermera se sorprendió y no pudo evitar recordarle a Arlet: "Señorita, tú tampoco eres tipo B. Tu sangre es tipo A RH negativo, es un tipo de sangre especial. En el futuro, ten mucho cuidado de no equivocarte."
¡Tipo A RH negativo!
Si la sangre de un padre era de tipo O y la del otro de tipo B, tal vez por una mutación genética, se convertirían en un tipo de sangre especial, pero definitivamente no sería tipo A RH negativo.
Arlet se quedó paralizada mucho tiempo y su voz temblaba mientras indagaba: "¿No, no te has equivocado?"
Viendo su reacción, la enfermera no pudo evitar decirle: "Si no confías en esta prueba, puedo pedirle al doctor que te la haga otra vez."
Arlet volvió en sí y con una mirada resuelta, dijo: "Sí, por favor."
Ante la respuesta de ella, la enfermera le tomó otra muestra de sangre para hacerle un examen independiente.
Arlet esperaba tranquilamente en la habitación y aunque había transcurrido poco tiempo, se sentía como si hubiera pasado un siglo. Cuando la enfermera entró, Arlet levantó la vista hacia ella y esta le entregó los resultados del análisis, mientras le decía: "Míralo tú misma."
Arlet tomó los resultados y el papel, ligero como una pluma, se sentía extraordinariamente pesado en su mano.
La enfermera, viendo la expresión seria en su rostro, se preguntaba: "No es más que un error en el tipo de sangre, ¿por qué parece como si hubiera ocurrido algo terrible?"
Quizás era difícil de aceptar tener un tipo de sangre especial como lo era la RH negativa, pero eso no debería ser para tanto.
La enfermera, decidió salir y dejarla enfrentar la realidad sola.
Arlet negó con la cabeza y comentó: "Erik, hay una cosa que tengo que investigar ahora, me tengo que ir."
Sin esperar a que Erik dijera algo, Arlet se dio la vuelta y se fue.
Su comportamiento inusual preocupó a Erik e inmediatamente la siguió, pero justo cuando las puertas del ascensor se abrieron, un grupo de periodistas salió e Iván, rápido y astuto, lo detuvo y lo llevó por la salida de emergencia. Cuando llegaron abajo, Arlet ya se había ido en su motocicleta.
"¿Qué va a investigar? Está actuando muy extraño, me preocupa que algo malo le suceda." Dijo Erik mientras fruncía el ceño.
Iván no sabía qué decir, ¿qué tan grave podría ser el problema de una jovencita? Lo urgente en ese momento era deshacerse de los periodistas antes de que los alcanzaran, de lo contrario, ver al ídolo masculino Erik, adorado por miles de mujeres y paseando por el hospital con un casco sería un desastre.
"Si mañana no quieres aparecer en la portada con ese casco, mejor vámonos."
El asistente llegó con el auto, y Erik fue arrastrado por Iván hacia adentro del vehículo.
Por otro lado, Arlet aceleró a toda velocidad hacia su casa, pues si ese día no resolvía ese misterio, ella no podría estar tranquila.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Karma