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El Karma romance Capítulo 207

¿Cómo podría Marina creer aquellas palabras?

"Por favor, déjame ir." Seguía suplicando Marina, pero lejos de conmover al otro, sus súplicas solo lo hacían más cruel. Renato sacó un látigo del cajón y se acercó paso a paso hacia ella. Marina, usando manos y pies, salió arrastrándose de la tina y corrió hacia la puerta, solo para encontrarla cerrada con llave y sumirse en la desesperación.

Viéndolo acercarse cada vez más, Marina se sentía aterrada, hasta que el látigo cayó sobre su cuerpo, infligiéndole un dolor que nunca en su vida había experimentado y en el vasto baño, comenzaron a resonar sus gritos de agonía junto con la risa loca de Renato.

No había escapatoria, no podía resistirse.

¡Marina estaba desesperada!

Lo que no sabía era que lo peor aún estaba por llegar. Sus sueños de grandeza se habían roto, y lo que la esperaba era un tormento interminable, un sufrimiento que nunca había experimentado. Antes, los días le parecían eternos, pero en la actualidad, era un tormento vivir. Incluso comenzó a añorar aquellos días pasados. Se arrepentía de haberlo seguido y haber creído en sus palabras, pero lo que más lamentaba era haber asistido a aquella fiesta, ya que si no hubiera sido porque Arlet le había facilitado la invitación a esa fiesta, nunca habría encontrado a ese terrible demonio ni habría sufrido tal inhumanidad. Todo había sido un regalo envenenado de Arlet, todo era su culpa.

¿Por qué tenía que hacerle algo así, si ella era tan feliz?

Su odio cubría su dolor físico y ella lo dirigía todo hacia Arlet, pues solo así podía sobrevivir a la tortura de Renato una y otra vez.

Por otro lado, en la mansión Monroy.

Arlet se recostaba perezosamente en el suave sofá, cuando su celular vibró levemente y ella abrió el mensaje:【Esta noche actuaré, después de obtener el video, los crímenes de ese monstruo serán expuestos. ¿Cuándo nos vemos?】

Arlet tecleó lentamente una respuesta:【A las cuatro, en Oasis del Café.】

"La señorita Arlet fue a la casa de Isabel, esta noche planea quedarse en Villa del Paraíso." Respondió Belén con una sonrisa.

"Ir y venir tan frecuentemente, qué falta de decoro." Dijo Irene con desdén.

Belén mantenía la sonrisa, sin atreverse a responder, pues en realidad, no entendía a la señora. Al presidente Monroy le encantaba que la señorita Arlet visitara Villa del Paraíso, pero la señora parecía tener una opinión muy diferente.

Irene bajó las escaleras y al ver a Luz sentada en el patio, un brillo cruzó sus ojos, se acercó y le dijo con ternura: "Luz, haz una visita a Villa del Paraíso y pídele a Arlet que regrese."

La primera reacción de Luz fue negarse, pensando en llamar en lugar de ir, pero rápidamente captó la intención de su madre.

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