—Vanessa, no bromees con esto...
Leandro todavía conservaba un poco de esperanza, pero Vanessa lo interrumpió con calma.
—No estoy bromeando. En los documentos también vienen los resultados de la prueba de ADN de ustedes dos. Revísalos. Y está el video con el testimonio de doña Socorro. En ese entonces, ellos tres vivían en un departamento viejo y pequeño de un edificio deteriorado. Doña Socorro era su vecina y ella misma vio nacer a Rebeca. Así que, aunque no existiera la prueba de ADN, solo por la fecha de nacimiento ella no puede ser tu hermana.
Vanessa tenía una expresión suave, pero su mirada era tranquila y firme, y cada una de sus palabras le dolía a Leandro. Leandro sintió que caía a un abismo.
Terminó de leer lo que había en los documentos y los apretó hasta que los dedos se le pusieron blancos y morados. Seguía sin poder creerlo.
—¿Cómo es posible? ¿Cómo...?
Levantó la mirada hacia Vanessa.
—Pero si yo investigué todo esto. La prueba también decía que era mi hermana, y además ella tiene el medallón. Y además... además lo de su nacimiento. ¡¿Cómo podía saberlo todo con lujo de detalle?!
Lo había comprobado todo desde hacía tiempo, y no cabía duda de que era su hermana. Vanessa no soportó verlo tan golpeado; se levantó, se acercó a él y le puso una mano en el hombro.
—Leandro, cálmate. Precisamente porque ella tiene el medallón de esmeralda de los Palma, las cosas todavía no están tan mal. Seguro sabe dónde está Renata. Tranquilízate primero y después vemos bien qué hacer.
Vanessa sintió culpa; se reprochaba haber estado tan ocupada en aquella época que no había podido ayudarlo a resolver el asunto. Por eso Rebeca había podido aprovecharse. Por suerte, la situación no era tan grave. Podían empezar por Rebeca para encontrar a la verdadera Renata.
Ante pruebas irrefutables, Leandro no tuvo más remedio que creerlo. Después de un largo rato, respiró hondo.
—Ya sé qué tengo que hacer.
Levantó la cabeza, que tenía agachada, y se puso de pie despacio.
—Por ahora no le digas nada a nadie de esto. Yo me encargo.
Vanessa no estaba tranquila.
—¿Seguro que puedes?
Leandro forzó una sonrisa amarga.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Me pueden decir en qué momento se aman felices Vanessa y Rafael? Ya estoy aburrida de leer lo mismo...
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....