Cuando Andrea salió, no vio a Sergio por ningún lado. Le pareció raro. ¿Habría visto mal hace un momento? Pero no podía detenerse a pensarlo; tenía cosas más importantes que hacer. No sabía con certeza si Sergio había escuchado o no aquel audio.
Por la reacción de Bianca de hace un momento, parecía que las cosas entre ella y Sergio seguían bien.
¿Sería que Sergio todavía no lo había escuchado?
O tal vez lo había escuchado y no le importaba.
En la habitación del hospital, Bianca se quedó de malas, con la sensación de que aquella visita hasta le traería mala suerte. Tomó el celular y le echó un vistazo. Sergio no había respondido sus mensajes. Bianca pensó que todavía no terminaba la cirugía y, como se moría de sueño, se acostó enseguida a dormir un rato.
Mientras tanto, del otro lado de la puerta, Sergio la observaba a través del vidrio de la ventana de la habitación. Frunció un poco sus cejas pobladas y bien formadas, y no entró a molestarla.
A la una de la tarde, Vanessa y Rafael recibieron una llamada del capitán Lira. Camila había despertado. Además, Genaro y toda su gente habían sido llevados a la delegación para interrogarlos.
De la noche a la mañana, distintas dependencias suspendieron una tras otra las actividades de la Financiera Meridiano, la supuesta empresa financiera de Genaro, para someterla a revisión.
Centros de entretenimiento, salones de masajes de pies, casinos clandestinos y demás negocios quedaron bajo investigación.
Ernesto estaba sentado en la sala principal de la villa y parecía haber envejecido diez años de la noche a la mañana.
No le quedaba energía, y sus ojos habían perdido todo brillo. Parecía un anciano en el ocaso de su vida. El mayordomo estaba de pie a su lado, sin atreverse a molestarlo, hasta que Ernesto habló:
—Si tienes algo que decir, dilo. A estas alturas, no hay nada que no pueda soportar.
Ya había perdido. Había perdido contra aquel niño al que en su momento menospreció. Y también contra su arrogancia. El mayordomo suspiró, asintió y empezó a informarle:
—Llegaron noticias del hospital. De los nuestros hay dieciocho muertos y treinta heridos. Y la señorita... como no le atendieron a tiempo la herida de bala, el músculo se necrosó y tuvieron que amputarle una pierna para salvarle la vida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Me pueden decir en qué momento se aman felices Vanessa y Rafael? Ya estoy aburrida de leer lo mismo...
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....