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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1252

—Que pase.

Apenas Vanessa lo dijo, Daniel intervino.

—Me temo que el ingeniero Palma... está ciego.

Hacía un momento le había informado a Vanessa que, apenas media hora antes, Leandro había vuelto a gastar varios cientos de miles de dólares en la familia Vera.

Estaba entregando en bandeja de plata lo poco que tenía. Para sorpresa de Daniel, Vanessa lo escuchó con calma y no dijo nada. Poco después, Juana entró con Leandro. Iba vestido como el típico programador, con sus lentes. Tenía buena cara y hasta era atractivo, pero por dentro y por fuera se le notaba lo noble y sencillo.

—¿Qué le sirvo, señor Palma?

Juana se lo preguntó en cuanto lo hizo pasar.

—Un café, por favor. Gracias.

—Enseguida.

Juana se dirigió a la cocina. Vanessa lo miró y le dijo medio en broma:

—Llegaste tarde.

Mientras lo decía, le indicó con un gesto que se sentara. Leandro, un poco tímido, se sentó y se frotó las piernas con las manos un par de veces.

—Sí, llegué un poco tarde. Me buscaste con tanta urgencia... ¿Pasó algo?

Vanessa no tenía prisa por ir al grano.

—Por cierto, ¿cuánto tiempo hace que tú y Rebeca se reencontraron?

Leandro lo pensó bien.

—Cuarenta días.

Ya era algo más de un mes.

—¿Y cuánto dinero has gastado en ella?

Leandro tardó en reaccionar. Nunca lo había calculado.

—La verdad, nunca he sacado la cuenta. Supongo que serán varios cientos de miles de dólares. ¿Por qué?

Leandro la miró extrañado; tenía la sensación de que ella quería decirle algo. Sonó el celular de Daniel, que enseguida cambió un poco de expresión y miró a Leandro. Lo miró de una forma indescriptiblemente extraña, como si tuviera enfrente al mayor tonto del mundo.

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