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DIÁVOLO. Una esclava para el monstruo romance Capítulo 80

CAPÍTULO 80. El monstruo que mantiene al mundo despierto por las noches

Moon frunció el ceño.

—¿No sabían que tenías…?

—¿Aspeger? Sí. Pero el médico le dijo que no hablar era mi decisión y eso lo enfurecía —le explicó Renzo—. Era una deshonra para la familia, el hijo que no servía para nada, el que no podría llevar los negocios de la familia ni obedecer órdenes, ni matar por él.

Moon escuchaba en silencio, sintiendo cada palabra como un puñal, porque a veces en medio del dolor la gente comete el error de pensar que el suyo es el único que existe, y era evidente que Renzo había sufrido mucho siendo niño.

—¿Qué te hizo? —preguntó Moon pasando saliva.

—Decidió deshacerse de mí a su manera —respondió él—. Dentro del Diávolo, mi padre tenía una tradición: iniciaciones especiales, y las suyas siempre eran las más crueles. Así que decidió que sus tres hijos pasaran por ellas al mismo tiempo.

Moon abrió mucho los ojos y lo miró azorada porque conocía la diferencia de edades entre ellos.

—Pero entonces… tú todavía eras… un niño —murmuró y lo vio asentir.

—Adriano tenía dieciocho, Aurelio quince, y yo solo doce. Gio era demasiado pequeño todavía para entender así que fue el único que se salvó de eso.

Moon apretó los dientes sin poder evitarlo y las palabras salieron como un siseo entre sus labios.

—¿Qué los obligó a hacer?

Renzo hizo una pausa, como si reunir las palabras fuera un esfuerzo monumental.

—A Adriano le ordenó matar a una chica —comenzó—. Había una disputa entre millonarios, una en la que había mucho pero mucho dinero involucrado, y mi padre quería el dinero, pero también quería resolverla con sangre. Esta muchacha… solo recuerdo que era muy joven, y Adriano decidió hacer algo diferente. Lo resolvió de otra manera, sin tener que matar a la chica. El conflicto se resolvió, el dinero cayó en las arcas de Il Diávolo, pero…

—Eso no era lo que tu padre le había pedido —comprendió Moon.

—No, él solo quería sangre, así que no toleró la desobediencia —confirmó Ranzo—. Como castigo, le ordenó a Aurelio que matara al mejor amigo de Adriano… o a su hermana pequeña.

Moon contuvo el aliento, pasando saliva porque jamás había escuchado hablar de eso en la familia. Ni siquiera sabía que Adriano alguna vez había tenido un mejor amigo.

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