De inmediato, del otro lado de la línea, se escuchó a Rosa quejándose con Gregorio.
—¡Todo es tu culpa! Me obligaste a decirlo. ¡Te lo dije, te dije que Alana se iba a dar cuenta!
Al segundo siguiente, la voz resonante de Gregorio tomó el control:
—Hija, mañana es sábado, date una vuelta por la casa. ¿No te lo dije la última vez? Tienes que hacerle caso a tu viejo. Ya que terminaste con la familia Herrera de una vez por todas, tienes que venir. Esta vez, los candidatos que elegí son lo mejor de lo mejor. Así quedamos entonces. Voy a preparar una buena comida para esperarte.
Y colgó sin darle oportunidad de rechazar la oferta.
El rostro de Alana reflejaba pura resignación.
Caleb guardó su teléfono y le lanzó una mirada gélida:
—¿No le has contado a tu familia?
Alana se quedó pasmada. La culpa la tenía su padre por hablar tan fuerte.
De todos modos, no tenía intenciones de contarlo.
Como se iban a divorciar en dos años, no quería hacer que Gregorio pasara por ese golpe emocional otra vez.
—Yo me encargo —respondió con seriedad—. No te causaré ningún problema.
Al ver que el coche regresaba a la ciudad, se apresuró a decir:
—Por favor, déjame en el Departamento de Seguridad Nacional. Todavía tengo trabajo pendiente.
Caleb se dirigió directamente al chofer, Mauricio:
—Sigue el plan. Vamos a casa.
Alana se sorprendió, sin entender por qué.
Caleb la miró con una expresión impasible:
—Hay que conocer los propios límites. Ahora mismo, cuidar de tu salud es lo más importante.
Alana se quedó sin palabras.
Por supuesto que sabía que tenía que cuidarse, no era idiota.
Si quería evitar ir a casa, era únicamente para huir de la vigilancia de la tía Otilia y ahorrarle problemas a él.
—Esta noche no hay necesidad de actuar —dijo Caleb, como si hubiera leído sus pensamientos—. La tía Otilia se fue en la tarde a reunirse con unas amigas. No regresará a dormir.
Alana asintió. *Por fin podré dormir tranquila, sin que nadie me vigile*, pensó.
El sábado.
Alana se despertó muy temprano, se arregló y se dispuso a salir para tomar el autobús rumbo a Villa Esperanza.

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