Entrar Via

¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 72

—Escuchamos lo que nos contó Yarita. Quién diría que una nueva rica como tú terminaría siendo la señora Herrera. Qué astuta eres.

—Tsk, tsk... En la escuela no matabas ni una mosca, y resulta que tenías el talento suficiente para dar el salto y casarte con alguien de la alta sociedad.

Las chicas disparaban sus comentarios como si fueran ráfagas de ametralladora, con un tono exagerado y venenoso.

Yara no tuvo que decir ni una sola palabra; solo observaba con frialdad cómo sus amigas acorralaban a Alana.

Ese siempre había sido su estilo: dejar que otros hicieran el trabajo sucio y al final hacerse la pacificadora.

—Sigan poniéndose al día, voy a buscar a Lisandro —dijo Yara, lanzándole a Alana una mirada de advertencia, indicándole a su grupo que continuara.

—¿Qué tiene de malo ser nueva rica? Ella sabe aprovechar las oportunidades. Cuando Lisandro estaba en su peor momento, se le pegó como chicle. Y luego tuvo la suerte de que él se recuperara.

—Pero una advenediza siempre será una advenediza; la ordinariez la lleva en la sangre. No creas que por haberte aprovechado de su vulnerabilidad para conseguir ese puesto vas a estar a nuestro nivel.

El sabor amargo de los días en que le hacían la vida imposible volvió a invadirla.

Alana observó con total compostura a aquel grupo de cotorras venenosas. Enderezó su delgada espalda, con una mirada tan serena que rozaba la indiferencia.

Hacía mucho tiempo que había dejado de ser esa niña sumisa que se tragaba las humillaciones.

—Qué ruidosas son. ¿Ya terminaron de ladrar? —preguntó, con voz gélida y llena de impaciencia.

Las mujeres se miraron entre sí, desconcertadas por esa actitud, y luego estallaron en risas despectivas.

Y de inmediato retomaron el ataque.

—Claro que no hemos terminado. Lisandro solo buscaba a alguien que lo cuidara; ¿de verdad te crees que eres la gran esposa legítima?

—Exacto. Esa falta de clase se te nota por más que intentes esconderla. Antes te hacías la santita, pero resultaste ser una mosca muerta. Te aprovechaste de un hombre en desgracia, no tienes escrúpulos.

Un insulto tras otro, las palabras mordaces caían sobre Alana como una tormenta de hielo, sin piedad alguna.

Ella no respondió. Su mirada se desvió hacia un jardinero que estaba regando el césped cerca de allí.

Capítulo 72 1

Capítulo 72 2

Capítulo 72 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía