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¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 60

Alana se quedó pasmada por un momento, pero rápidamente reunió algo de valor, pasó por su lado fingiendo estar tranquila y salió corriendo de la mansión Rojas a toda prisa.

Caleb observó cómo su figura se desvanecía en la distancia, y sus hombros, siempre rígidos y perfectos, se relajaron de una forma casi imperceptible.

Marcos apareció trotando por el pasillo. Al ver los cristales rotos en el suelo, dijo apresuradamente:

—Ministro, ha sido un error de mi parte. No tenía idea de que la señora Otilia se había puesto en contacto con la doctora Aguirre.

Caleb bajó la mirada hacia el reluciente cuchillo que aún sostenía, lo arrojó sobre la mesa y salió del comedor con el rostro petrificado.

Durante los últimos años, se había acostumbrado a que su tía organizara todo tipo de "encuentros casuales" con fines matrimoniales, razón por la cual casi nunca visitaba esa casa.

Si no le hubieran asegurado que la anciana estaba tan enferma que no podía levantarse de la cama, jamás habría puesto un pie ahí esa noche.

Apenas llegó a su auto, Julián Rojas salió tras él a grandes zancadas.

—¡Primo!

Al alcanzarlo, le preguntó: —¿Acabo de llegar y ya te vas?

—Tengo asuntos pendientes —respondió Caleb.

—Dame solo un minuto —pidió Julián, mirándolo fijamente con expresión incómoda—. Mi madre acaba de llamarme y me pidió que te diera un mensaje. Me exigió que te lo repitiera palabra por palabra.

—Habla —ordenó Caleb.

Julián aclaró la garganta y, tratando de imitar el tono de su madre, dijo:

—Caleb Lozano, eres un hombre frío y un sobrino desconsiderado. Si esta vez te niegas a cooperar, juro que iré a buscar a alguien que sí pueda ponerte en cintura. Si quieres sacrificar tu vida por la patria y el universo, nadie te lo impide. Pero quiero ver si a tus superiores y al mismísimo gobierno les parece correcto que andes soltero a tu edad. Quiero ver si no te mueres de vergüenza.

Al escuchar aquello, la mirada de Caleb se volvió absolutamente sombría.

Julián se apoyó en la puerta del auto y trató de razonar con él:

—Primo, la verdad es que...

—Este mismo mes te organizaremos algo. Usaremos tu boda para distraer a mi tía y desviar su atención —lo interrumpió Caleb de golpe.

—¡Me niego rotundamente! —se defendió Julián de inmediato—. Cuando tomé el control de la Corporación Águila me prometiste libertad absoluta para casarme cuando yo quisiera. ¿Ya se te olvidó?

Caleb lo miró con absoluta seriedad.

Capítulo 60 1

Capítulo 60 2

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