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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 327

Regina regresó a la clínica varios días después, únicamente cuando el equipo médico confirmó que su presencia no interferiría con el tratamiento. Durante las visitas anteriores había permanecido sentada a cierta distancia de Fernanda, sin exigirle conversación ni utilizar el silencio para provocar culpa. Algunas veces llevaba un libro que apenas abría; en otras ocasiones se limitaba a escuchar las indicaciones de la terapeuta antes de retirarse.

Fernanda continuaba observándola con hostilidad. No comprendía qué esperaba conseguir mediante aquella constancia, porque la Regina que conocía jamás invertía tiempo en una relación si no podía obtener algo a cambio.

—¿Por qué sigues regresando? —preguntó finalmente.

Regina cerró el libro y lo dejó sobre sus piernas.

—Porque reconozco en ti las consecuencias de confundir el amor con la posesión.

Fernanda soltó una carcajada amarga.

—¿Vienes a explicarme que somos iguales?

—No exactamente, aunque durante años ambas creímos que amar a Adrián nos otorgaba algún derecho sobre sus decisiones. Tú deseabas recuperarlo y yo quería conservar el control sobre su vida.

—Tú me alentaste a creer que él seguía amándome.

—Sí, porque tu fragilidad me ofrecía una forma de apartar a Victoria y recuperar la influencia que estaba perdiendo sobre mi hijo.

La respuesta directa dejó a Fernanda sin la defensa que había preparado. Esperaba que Regina hablara de buenas intenciones o del deseo de proteger a Adrián, pero ella no intentó suavizar sus motivos.

—No te presentes ahora como mi salvadora —advirtió—. Pagar una abogada y sentarte aquí no te convierte en una mujer diferente.

—No pretendo presentarme como salvadora ni afirmar que me transformé por completo. Todavía tengo que contener el impulso de intervenir cuando creo que Adrián está tomando una decisión equivocada, aunque ahora comprendo que esa reacción me pertenece y no debe gobernar su vida.

Fernanda apartó la mirada.

—Entonces puedes trabajar eso lejos de mí.

—Puedo hacerlo, pero acompañarte también forma parte de mi responsabilidad por el daño que ayudé a causar. Si mi presencia perjudica tu recuperación, dejaré de venir; mientras los médicos la permitan, aceptaré sentarme aquí aunque nunca me agradezcas.

—Daniel me secuestró, me golpeó y trató de obligarme a matar a Adrián, pero no quiero que todos utilicen eso para tratarme únicamente como una víctima. Yo también tomé decisiones antes de que él me encerrara.

Regina sostuvo su mirada.

—Haber sido víctima no elimina lo que hiciste contra Victoria, del mismo modo que tus decisiones anteriores no justifican lo que Daniel te hizo.

—Resulta fácil hablar de responsabilidad cuando tú no tendrás que enfrentar un proceso.

—También tendré que responder por mis actos, aunque las consecuencias no sean iguales. No pienso esconderme detrás de la idea de que solo intentaba proteger a mi hijo.

Fernanda se inclinó hacia ella.

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