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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 323

Victoria regresó a la mansión acompañada por Adrián, pero las puertas reforzadas, las cámaras y los guardias distribuidos alrededor de la propiedad ya no conseguían tranquilizarla. Al cruzar el vestíbulo recordó el momento en que había salido rumbo al operativo sin saber si volvería a ver a los niños.

Adrián se apartó unos minutos para hablar con el responsable de seguridad. Victoria conocía el lugar exacto donde se encontraba, pero necesitó comprobarlo dos veces desde el corredor. Cuando dejó de escuchar su voz, la imagen de Daniel apuntando hacia ella apareció con una claridad que le tensó todo el cuerpo.

Camille bajó la escalera y se detuvo al verla.

—¿Dónde está papá?

—Hablando con los guardias —respondió Victoria, intentando ocultar el miedo que compartía con la niña—. Regresará en unos minutos.

Mathis corrió hacia ella y rodeó su cintura. Victoria lo abrazó, aunque mantuvo la mirada fija en el acceso al despacho hasta que Adrián apareció.

Él percibió la tensión, pero no le pidió que se tranquilizara ni aseguró que todo había terminado. Sabía que Daniel estaba muerto, aunque el cuerpo de Victoria todavía reaccionaba como si pudiera aparecer y separarlos.

—Puedo pedir que las reuniones se realicen aquí —ofreció—. No necesitas perderme de vista hasta que vuelvas a sentirte segura.

—Tampoco quiero convertirte en alguien que deba permanecer frente a mí para evitar que me derrumbe.

—Entonces encontraremos un punto que te ayude sin obligarte a fingir que nada ocurrió.

Victoria había acompañado a Fernanda durante parte de su proceso y comprendía que necesitar ayuda no significaba perder autonomía. Aun así, reconocer que ella también necesitaba terapia le resultaba difícil porque estaba acostumbrada a convertirse en la persona que sostenía a los demás.

—Voy a pedir una cita —decidió—. No quiero que este miedo determine cómo trato a los niños o cómo intento protegerte.

Esa tarde se sentó con Camille y Mathis para explicarles que comenzaría terapia. La niña observó su rostro con preocupación.

—¿Eso significa que ya no puedes cuidarnos?

Victoria tomó su mano.

—Significa que viví algo que me asustó y necesito ayuda para comprender lo que siento. Pedir apoyo también es una forma de cuidarme y de protegerlos.

—Pero los adultos saben qué hacer —respondió Mathis.

—Los adultos tampoco conocen todas las respuestas. Adrián y yo podemos ser sus padres y, al mismo tiempo, pedir orientación cuando algo nos supera.

Camille miró hacia el despacho.

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