La advertencia permaneció sobre el escritorio incluso después de que los abogados terminaron la videollamada. Daniel había fracasado en sacar a Camille y Mathis de la mansión, pero la filtración le ofrecía otra manera de apartarlos: demostrar que vivir junto a Victoria y Adrián los mantenía expuestos a un peligro constante.
Victoria cerró el expediente y se obligó a regresar con los niños antes de que notaran otra ausencia prolongada. No había llegado a la puerta cuando Clara apareció en el corredor, acompañada por uno de los guardias. Su regreso continuaba limitado a ciertas áreas, por lo que no habría llegado al estudio sin una razón importante.
—Necesito hablar con usted —dijo—. Encontré algo relacionado con las entrevistas.
Adrián pidió al guardia que esperara afuera, mientras Clara colocaba sobre la mesa un teléfono antiguo y varias hojas impresas. Victoria reconoció de inmediato algunas cuentas utilizadas por Daniel para enviar instrucciones meses atrás.
—Dijiste que habías entregado todos los registros —recordó.
—Entregué todo lo que conservaba en el teléfono, pero esta cuenta estaba vinculada a un correo electrónico. La recuperé cuando los investigadores me pidieron revisar dispositivos anteriores.
Clara no intentó justificar el retraso. Abrió una serie de transferencias dirigidas a una mujer llamada Sabine Laurent, cuya consultora aparecía relacionada con evaluaciones de adopción en Francia. Los mensajes no mencionaban directamente a Camille ni a Mathis, aunque hablaban de informes familiares, reacciones emocionales y cambios en la residencia.
—¿Daniel te pidió que ocultaras este nombre? —preguntó Adrián.
—Me ordenó eliminar cualquier referencia a proveedores extranjeros. Pensé que se relacionaba con otra cosa, no con los niños.
Victoria recorrió las fechas y descubrió que uno de los pagos coincidía con la llegada de los primeros evaluadores. Otro se realizó después de que Camille hablara sobre su temor a ser separada de Mathis.
—Ella recibía fragmentos de las entrevistas —concluyó—. Después se los entregaba a Moreau.
Clara bajó la mirada.
—Si hubiera revisado esto antes, quizá no habrían enviado el sobre.
—Daniel diseñó esa red para que cada persona conociera únicamente una parte —respondió Victoria—. Eso explica por qué no lo relacionaste, pero no elimina que guardaras información cuando ya sabías hasta dónde podía llegar.
—Lo entiendo.
La aceptación resultaba distinta a las súplicas con las que Clara intentó conservar su lugar meses atrás. No pidió que consideraran la enfermedad de Eduardo ni recordó las ocasiones en que ayudó a Victoria; permaneció sentada, dispuesta a recibir las consecuencias.
—¿Existe algo más? —preguntó Adrián.
—No que yo conozca, aunque pueden revisar todos mis dispositivos otra vez. También autorizaré el acceso a mis cuentas sin esperar una orden.
El investigador llegó poco después y confirmó que Sabine Laurent había trabajado con la oficina de Luc Moreau. También aparecía en una fotografía tomada durante una reunión con Élise, antes de que la niñera viajara a la mansión.
—Esto puede conducirnos hasta la persona que entregó los informes —dijo—, pero necesitaremos cooperación francesa para intervenir sus cuentas.
Adrián ordenó preparar la solicitud. Victoria continuó observando a Clara, consciente de que la mujer temblaba cada vez que aparecía el nombre de Daniel.
—¿Te contactó después de su fuga?
—No directamente. Recibí una llamada sin voz hace dos noches y la entregué al investigador. Antes la habría borrado porque temía que pensaran que todavía colaboraba con él.
—¿Por qué no lo hiciste?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....