Luc Moreau no alcanzó la terminal privada. Las autoridades lo detuvieron en la carretera, pero encontraron su teléfono destruido y la computadora que aparecía registrada a su nombre había desaparecido. La captura impedía que huyera, aunque no garantizaba que aceptara colaborar.
La embajada francesa envió una disculpa formal y propuso continuar con el proceso dentro de la mansión. Todos los funcionarios serían identificados mediante canales independientes y ningún documento volvería a considerarse válido sin confirmación directa.
—Pueden esperar hasta que sepamos cuánto compartió Moreau —dijo Adrián durante la reunión con los abogados.
—Si suspendemos todo, Daniel habrá conseguido detener el proceso —respondió Victoria.
—Prefiero un retraso a exponerlos nuevamente.
—Continuar con protección no significa exponerlos. También debemos pensar en lo que una pausa indefinida hará con ellos.
Camille revisaba cada día el calendario donde había marcado la fecha aproximada de la resolución, mientras Mathis preguntaba si aún podían cambiar de opinión sobre recibirlos. Victoria sabía que la incertidumbre ya los estaba lastimando.
La psicóloga recomendó continuar, siempre que los niños comprendieran que podían detener cualquier entrevista. Adrián aceptó después de exigir que la especialista permaneciera cerca y que las preguntas fueran registradas.
—No quiero que alguien externo al proceso vuelva a enterarse de una sola palabra —dijo.
—La información quedará bajo custodia directa de la comisión —aseguró el abogado.
Victoria habló con Camille y Mathis antes de la llegada de los evaluadores. No les pidió que convencieran a nadie ni que ofrecieran respuestas capaces de favorecer la adopción.
—Pueden decir que tienen miedo, que están enojados o que no quieren responder —explicó—. Nada de eso hará que dejemos de luchar por ustedes.
Camille sostuvo la mirada de Victoria.
—¿Y si digo algo que no les gusta?
—Seguiré queriendo que seas mi hija, incluso cuando no estemos de acuerdo.
La niña bajó los ojos, como si aquella posibilidad continuara resultándole difícil de creer.
La siguiente serie de entrevista se realizó con Camille. La evaluadora le preguntó qué deseaba que ocurriera y ella respondió que quería quedarse en la mansión, aunque enseguida comenzó a hablar de Mathis: sus medicinas, los momentos en los que se asustaba y la necesidad de mantenerlos juntos.
—¿Qué necesitas tú? —preguntó la mujer.
Camille pareció desconcertada.
—Que no separen a Mathis de mí.
—Eso se refiere a tu hermano. Quiero saber qué necesitas para sentirte segura.
La niña tardó en responder porque durante demasiado tiempo su seguridad había dependido de saber que podía protegerlo.
—Necesito quedarme con él, pero también quiero que los adultos me digan la verdad. No quiero escuchar conversaciones detrás de las puertas.
La evaluadora anotó la respuesta y le aseguró que sería incluida en las recomendaciones.
Mathis entró después. Se sentó con el conejo de tela sobre las piernas y miró varias veces hacia la puerta.
—¿Quieres que Victoria permanezca más cerca? —preguntó la evaluadora.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....