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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 380

En el instante en que notó que algo andaba mal con su cuerpo, prefirió mil veces encomendarse a Romeo antes que tener que lidiar otra vez con Diego. Esa fue la última decisión que tomó conscientemente. No culpaba a Romeo; todo había sido un caos, había ocurrido demasiado rápido y ella no tenía otra salida. En lugar de dejar que Diego la llevara, su instinto la hizo arrojarse a los brazos de Romeo.

Aunque no lograba recordar los detalles de lo sucedido en el auto, no era tonta. Sabía perfectamente lo que esa droga era capaz de hacer. Romeo solo había sido víctima de las circunstancias, e incluso si hubiera ocurrido algo inapropiado entre ellos, jamás le echaría la culpa. Mucho menos permitiría que Diego lo hiciera. ¿Con qué derecho se autoproclamaba su marido? Un hombre que, en cada situación de peligro, siempre optaba por salvar a Vera. Llamarse su esposo era absurdo, casi un chiste de mal gusto.

—¡¿Tienes idea de lo que te hizo en el auto, aprovechándose de tu estado?! —Diego no podía asimilar lo que escuchaba; la rabia le quemaba el pecho y sus palabras salían a borbotones—. ¿Un tipo que te toca cuando no estás en tus cinco sentidos y no solo no lo culpas, sino que le das las gracias? Amaya, ¿estás segura de a quién deberías agradecerle? ¡Fui yo el que arriesgó su vida para sacarte de ahí!

Diego se llevó la mano al pecho; una punzada de dolor lo obligó a encorvarse, y su cuerpo entero temblaba. Amaya soltó una carcajada fría, por fin clavando su mirada en él. Al ver el sufrimiento de Diego, tratando de venderle la imagen del esposo protector, no sintió ni una pizca de compasión. Le parecía patético.

—A la que salvaste arriesgando tu vida fue a Vera, no a mí —replicó ella, esbozando una sonrisa cargada de sarcasmo—. Diego, yo nunca esperé que vinieras a salvarme, ni necesitaba que jugaras al héroe. Lo nuestro se acabó hace mucho tiempo. Lo único que nos ata es un simple papel.

Amaya tomó una bocanada de aire y, reuniendo las fuerzas que le quedaban, señaló hacia la puerta de la habitación:

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