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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 378

Las venas de su frente resaltaban a punto de estallar, y el sudor, mezclado con polvo, le escurría por el rostro, dándole un aspecto tan patético como desquiciado. Sin embargo, dentro del vehículo, ambos parecían estar en una isla aislada del mundo exterior. Amaya había perdido por completo el juicio; solo sentía un calor asfixiante que la hacía sentir a punto de explotar. Inconscientemente, jaló el cuello de su blusa, desesperada por deshacerse de esa prisión de tela. Sus dedos se engancharon en el primer botón y tiró con fuerza.

¡Crack!

El botón salió volando, dejando al descubierto una porción de su piel radiante y sus delicadas clavículas.

—No hagas esto, Ami, por favor, reacciona —suplicó Romeo, con la voz profunda y ronca.

Nunca había experimentado un ataque tan salvaje y ardiente por parte de una mujer; le resultaba imposible resistirse y, al mismo tiempo, manejar la situación. Cuando lograba apartar los labios de ella, las manos de Amaya volvían a aferrarse a él; si lograba sujetar sus manos, ella enredaba las piernas alrededor de su cintura... Romeo estaba bañado en sudor, jadeando.

Las ventanas del auto seguían cerradas, y una capa de vapor comenzó a empañar los cristales. Afuera, Diego continuaba golpeando la carrocería. Ya no sentía el cuerpo; la rabia que lo consumía había alcanzado niveles inimaginables. Justo en el momento en que estaba a punto de perder la cabeza por completo, vio cómo, en la ventanilla empañada, se plasmaba una mano pequeña y delicada. Segundos después, una mano masculina más grande se posó sobre ella, cubriéndola. Era como ver una escena romántica de película cobrando vida ante sus ojos.

¡Crash!

Capítulo 378 1

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