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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 355

—¡¡Zas!!

Varias ráfagas de agua cayeron como cascadas, empapando de pies a cabeza a los hermanos Muñoz y a Vera.

—¡¡Aaaah!!

Melina y Vera gritaron como si las estuvieran desollando; su impecable maquillaje se escurrió de inmediato, dejándolas como payasos tristes.

—¡Ustedes... par de salvajes! ¡Las voy a matar!

Melina estaba furiosa; la mano con la que señalaba a Amaya no paraba de temblar, pero estaba tan en shock que ni siquiera podía articular una frase completa.

Al ver que los guardaespaldas se preparaban para lanzar más agua, Diego y Vera corrieron despavoridos hacia la salida.

Pero el costosísimo y elaborado vestido de princesa de Vera era demasiado voluminoso.

En medio del pánico, tropezó con la tela y cayó al suelo de bruces. Antes de que lograra levantarse, recibió de lleno el siguiente cubetazo de agua helada.

El vestido, que minutos antes era esponjoso y majestuoso, ahora parecía un trapo viejo pegado a su cuerpo. Llevaba la tiara torcida, las pestañas postizas despegadas sobre las mejillas... ya no quedaba ni el rastro de la soberbia "hija de la familia Navarro".

Parecía, literalmente, un pollo recién sacado del caldo.

Al verla en ese estado tan patético, Sofi no pudo contener las carcajadas; sacó su celular en el acto y comenzó a grabarla.

Vera ya no tenía cabeza para pelear; se levantó torpemente, agarró su vestido mojado y salió corriendo hacia el otro salón envuelta en llanto.

Diego y Leonor también recibieron su dosis de agua, pero no huyeron. Se quedaron plantados en su sitio, con los rostros tensos y clavando sus miradas gélidas en Amaya.

Leonor fue la primera en hablar, y en su tono se notaba una profunda frustración y resentimiento:

—Amaya, ¿siempre tienes que llevar las cosas hasta las últimas consecuencias?

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