Eva subió corriendo las escaleras, medio aterrorizada y a medio vestir. Al entrar a la habitación y ver a Diego tirado en el suelo, se llevó un gran susto, pero se espantó aún más al notar que Vera estaba a su lado.
Sin tiempo para hacer preguntas, y al ver el estado crítico de Diego, ambas llamaron de inmediato a emergencias. Diego fue trasladado de urgencia al hospital en plena noche.
...
Cuando Amaya llegó a casa, el cielo ya empezaba a clarear.
Las luces de Residencial Monte Verde seguían encendidas. Al abrir la puerta, se encontró con la sala perfectamente iluminada y a un grupo de personas reunidas.
Romeo, Sofía Vargas, Camilo Torres y Saúl estaban allí, e incluso Beatriz seguía despierta.
El rostro de todos reflejaba una profunda preocupación.
Estaban debatiendo qué hacer a continuación y cómo enfrentar a Diego para sacar a Amaya de esa casa.
Para sorpresa de todos, antes de que siquiera terminara la noche, Amaya apareció por la puerta, sana y salva.
Llenos de alegría, todos se pusieron de pie al mismo tiempo.
Sofía fue la primera en correr hacia Amaya y agarrarla fuertemente de las manos:
—¡Dios mío! Pensábamos que ese loco de Diego te había secuestrado. ¡Qué alivio que lograste escapar!
Amaya sonrió levemente:
—Con los trucos baratos que se carga, no podría hacerme nada.
Al verla intacta y escuchar su tono relajado, Romeo soltó el aire que llevaba reteniendo. Se acercó a ella y le dijo:
—Qué bueno que estás bien. Nunca lo había visto tan desquiciado. Estuvimos a punto de llamar a la policía, pero Saúl nos detuvo diciendo que tenías la situación bajo control.
Amaya miró a Romeo con un toque de culpa en los ojos:
—Lo siento mucho, Romeo. La noche pintaba tan bien y terminó en este desastre.
Romeo le dedicó una sonrisa restándole importancia:
—No te preocupes, lo único que importa es que estás a salvo.

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