Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 272

—Claro que sí, señora —respondieron Marta y Elena, dándole el avión.

Mientras le seguían la corriente, le pusieron rápidamente otra pijama a Renata.

Josefa no aguantó las ganas y agarró a Renata en brazos. Se quedó viéndola a la cara, y por primera vez, sus ojos mostraron el cariño de una verdadera abuela.

—Ay, mi niña, ojalá siempre fueras así de portadita. Ándale, hermosa, dile «abuela».

Josefa empezó a jugar con Renata, pasándole los dedos por la carita; con las uñas tan largas que traía, apenas le rozaba las mejillas.

A Diego le dio algo de nervios ver eso, pero como rara vez su mamá se ponía tan cariñosa con la niña, se aguantó las ganas de decirle algo y se quedó observando en silencio.

Poco después del baño, Renata volvió a quedarse dormida.

Al verla tan tranquila, Diego sintió un alivio inmenso.

Se la llevó cargando a su cuarto con muchísimo cuidado.

Se acostó de lado, apoyando la cabeza en la mano, y se quedó viendo las mejillas sonrosadas de Renata. Mientras más la miraba, más feliz se sentía, al punto de que no quería ni cerrar los ojos.

Pensó que si Amaya no estuviera armando tantos problemas, ahora mismo serían la familia perfecta.

Esa idea lo llenó de un vacío enorme. Soltó un suspiro profundo y, al poco rato, el cansancio le ganó y se quedó profundamente dormido.

Tal vez fue por tener a su hija ahí cerquita, pero esa noche Diego durmió como un tronco, algo que no le pasaba hace mucho.

Estaba tan fundido que ni siquiera escuchó los quejidos de Renata en la madrugada.

Tampoco se dio cuenta de que la pobre niña estaba ardiendo en fiebre.

Fue hasta la mañana siguiente, cuando Josefa llegó muy contenta a tocar la puerta para ver a su nieta.

Al tocarla, se dio cuenta del desastre: la niña tenía la frente tan caliente que se podía freír un huevo ahí mismo, el cuerpo le ardía y tenía la carita roja como un tomate.

—¡Diego! ¡Despierta! ¡Qué barbaridad, la niña está volando en fiebre! ¡Rápido! ¡Busca el termómetro, a ver cuánto tiene! ¡Córrele!

Al escuchar eso, Diego saltó de la cama como un resorte.

Rápidamente le tocó la frente a Renata.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta