Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 164

—Las reglas de la familia Muñoz siempre han sido claras: los trapos sucios se lavan en casa y la unión familiar es lo que protege nuestro patrimonio. Desde que Amaya se casó y entró en esta familia, tiene que priorizar los intereses de los Muñoz... y eso mismo se lo tienes que dejar muy en claro a ella.

Rubén terminó de hablar y se dio media vuelta para salir de la habitación.

Su visita había sido algo puramente simbólico; se quedó a lo mucho diez minutos, tan solo cumpliendo con su obligación de esposo que va a visitar a su mujer al hospital.

Apenas se aseguró de que Rubén ya estuviera lejos, Josefa enfureció y aventó con fuerza la taza de té de su buró, estrellándola contra el piso:

—¡Mira nada más a tu papá! ¡Se pasa todo el año fuera, y cuando por fin regresa no hace más que venir a regañarme!

—Llevo tantos años sacando adelante todos los pendientes y compromisos sociales de la familia Muñoz, y encima de todo los crie a los cuatro. ¿Acaso le he fallado a esta familia en algo? ¿Y me viene a decir que no valgo para nada, solo por defender a Amaya?

Por puro instinto, Josefa volvió a echarle la culpa de todo a Amaya, con un resentimiento gigantesco hacia ella.

Leonor no pudo evitar fruncir el ceño:

—Mamá, mi papá no te reclamó nada de eso. Lo único que dijo es que tu reacción con el parto de Amaya estuvo muy fuera de lugar.

A Josefa le daban ganas de arañarle la cara de la rabia.

—¡Tú...! ¡Tú...! Ay, ¿sabes qué? ¡Mejor vete tú también! ¡Dejen de hacerme enojar! ¡Ya me di cuenta de que tú, tu papá y Diego están confabulados! ¡Ustedes sí son los Muñoz y yo solo soy la apestada aquí!

A Leonor le dio un poco de gracia la situación, pero tampoco había nada que pudiera hacer. Conocía muy bien a su mamá: en cualquier otra cosa era excelente, pero cuando se trataba de su papel como suegra, tenía un carácter sumamente cerrado e intolerante.

Hacer cambiar a alguien de actitud no es algo que se logre de un día para otro.

Leonor no discutió más; simplemente le dijo a Josefa que descansara, dio media vuelta y salió de la habitación.

Esa noche, Josefa se quedó sola en su habitación, acosada por la tristeza. Se sentía cada vez más vacía, sola y amargada.

Nada más de pensar en que su suegra vendría a visitarla desde el pueblo y que, para colmo, Rubén esperaba que ella misma organizara la fiesta del bautizo para la hija de Amaya... sentía que le taladraban la cabeza.

Capítulo 164 1

Capítulo 164 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta