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Renací para Destruirlos: De Heredera Asesinada a Pesadilla de mi Familia romance Capítulo 387

Un año después.

La villa de Alejandro y Aurora en la costa era un santuario de cristal, madera y piedra blanca, abrazado por el mar azul. El sol de la mañana se derramaba por los ventanales, iluminando una escena de paz doméstica que habría sido impensable solo unos años antes.

En el extenso jardín que se fundía con la playa privada, Elena Solís, cuya vitalidad había regresado por completo, reía mientras enseñaba a su pequeño nieto, el hijo de Fabián, a hacer sus primeros trazos sobre un lienzo. Fernando la observaba desde la terraza, con una taza de café en la mano y una sonrisa serena que rara vez abandonaba su rostro. La familia Solís no solo estaba completa; estaba prosperando.

El Consorcio Fénix Resurgente, bajo la dirección conjunta de Aurora y Santiago, se había convertido en un titán global, pionero en tecnologías que estaban cambiando el mundo. La Fundación Elena Solís era ahora un modelo internacional de filantropía, demostrando que la compasión y la innovación podían ir de la mano.

Alejandro salió a la terraza, llevando una bandeja con fruta fresca y té. Se detuvo detrás de Aurora, que estaba de pie junto a la barandilla, observando a su familia. La rodeó con sus brazos, un gesto familiar y reconfortante.

—Buenos días, señora Montenegro —murmuró, su aliento cálido contra su cabello.

Ella se reclinó contra su pecho, sintiéndose completamente en casa.

—Buenos días, señor Solís —bromeó ella, usando el apellido de su madre, un guiño a su herencia compartida.

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