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Renací para Destruirlos: De Heredera Asesinada a Pesadilla de mi Familia romance Capítulo 383

La confesión de Alejandro no fue una fractura en la realidad de Aurora, sino un puente. Un puente que conectaba los misterios inexplicables de su vida con la devoción inquebrantable de este hombre. Su mundo ya era un lienzo de lo extraordinario: era la heredera perdida de un antiguo clan de guerreros, criada en secreto por una guardiana leal. La idea de que el hombre que amaba era un alma que había viajado a través de la muerte para reescribir su destino no parecía una locura, sino la culminación poética de su increíble historia.

Una oleada de comprensión la inundó. Sintió una gratitud inmensa por la carga que él había llevado, un eco de tristeza por esa otra versión de sí misma que nunca tuvo la oportunidad de florecer, y un amor que se profundizó hasta volverse casi reverencial. Él no solo la amaba; la había amado a través de la vida y la muerte.

—Todo lo que hiciste... —comenzó, su voz ganando fuerza—. Cada movimiento para protegerme, cada advertencia sobre mis enemigos... no era por mí, ¿verdad? Era por ella. Por la Natalia que perdiste.

Alejandro se encontró con su mirada, sus ojos oscuros eran un reflejo del cielo nocturno.

—Empezó por ella —admitió, su honestidad era un acto de fe—. Mi misión era reparar el pasado. Pero en algún punto del camino, la misión cambió. Dejé de ver a un fantasma y empecé a verte a ti. Vi tu coraje cuando te enfrentaste a los Garza, tu brillantez cuando tomaste las riendas del consorcio, tu compasión cuando creaste la fundación. Dejé de proteger un recuerdo y empecé a amar a la mujer que tenía delante. A ti, Aurora. A la mujer que eres en esta vida.

Capítulo 383 1

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