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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 737

Cecilia miró hacia afuera: ya había oscurecido.

Ya era hora.

Tenía que moverse rápido y encontrar a Mónica. No podía dejar que terminara como Noa.

De pronto, aventó al suelo los papeles que traía y se puso a gritar, furiosa:

—¡Déjenme salir! ¡Déjenme salir! ¡Me quiero ir a mi casa! ¡Me quiero ir!

El griterío de Cecilia llamó la atención de inmediato.

Ahí nadie se atrevía a armarla así… a menos que ya no quisiera vivir.

Hasta Noa, que estaba a medio morir, se quedó pasmada.

No esperaba que Cecilia de verdad fuera a hacer eso. Y, la neta, le dio un poco de respeto.

Pensó que se iba a rajar. Que al final sería otra cobarde.

—¿Qué traes? ¿De qué estás haciendo escándalo? ¿Ya no quieres vivir o qué?

Un guardia entró.

—¡Me quiero ir! ¡No quiero estar aquí estafando gente! ¡Déjenme ir!

¡Pum!

El golpe del tolete le cayó de lleno.

A Cecilia le ardió, pero lo aguantó.

Para cualquiera sería gravísimo; para ella, era soportable.

La tiraron al piso a golpes y aun así no se dobló.

—¡Me quiero ir! ¡Ustedes son una bola de estafadores! ¡Un día les van a caer y les van a reventar el changarro! ¡Déjenme ir! ¡Me quiero ir!

El guardia la golpeó un rato, y al ver que Cecilia seguía gritando, fue por el encargado.

—Alexander, hay una que está armando un escándalo porque dice que se quiere ir.

Alexander entró frunciendo el ceño. ¿Qué traían hoy con tanta “dura”?

—Llévensela al cuarto de castigo. Que le den una buena arrastrada.

Y se la llevaron.

Cecilia vio los instrumentos ahí dentro y se le dibujó una sonrisa de desprecio.

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