Nuria no dijo nada. Se retiró en silencio, con el ánimo por los suelos.
Lorenzo se fue, y con eso se le acabó la ilusión.
…
Terminó el festejo. Cecilia regresó a Hacienda San Jerónimo.
Y Saúl volvió con la familia Rivas.
Ese día Cristian también estaba, y estaban todos en casa, lo cual a Saúl le sorprendió.
Sobre todo Claudia, que se veía furiosa.
—Papá, yo también quiero entrar a la empresa —soltó Claudia de golpe.
Cristian la miró.
—¿Ya lo hablaste con tu mamá?
—¿Para qué? Si ya sabes cómo es. Kevin y Saúl están en la empresa, y nosotros no tenemos a nadie ahí. ¿O qué, papá, sí tienes favoritos? —lo encaró Claudia.
Era explosiva, pero directa.
—Esto mejor pregúntaselo a Saúl. Al final, él es el director general del Grupo Rivas —dijo Cristian.
Claudia miró a Saúl, que acababa de entrar, y habló con frialdad:
—¿Preguntarle a él para qué? El que manda de verdad sigues siendo tú. Si tú quieres, ¿a poco él se atreve a decir que no?
Cristian volteó hacia sus hijos.
—Saúl, Kevin, ¿ustedes qué opinan?
Kevin soltó, sin filtro:
—¿Una mujer para qué quiere entrar a la empresa? Al rato se casa y ya. Claudia anda acostumbrada a hacer lo que se le pega la gana… ¿sí va a saber administrar algo? Yo digo que mejor no.
—Kevin, cállate. ¿Crees que no sé lo que traes? Nomás te preocupa que te toque menos —le respondió Claudia, furiosa.
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