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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 616

—¡Cecilia, te ayudo! —Camilo ya había alcanzado.

Entre los dos se le fueron encima. El hombre, claramente queriendo largarse, jaló a un transeúnte y se lo aventó a Cecilia.

Cecilia lo alcanzó a sujetar. Si no, se habría dado un golpe brutal en la cabeza.

—¡Cecilia, ya se subió al barco! ¡Y ya zarpó!

—Déjalo. Ese debe ser un barco del Grupo Urbina. Luego checa y confirma si tiene algo que ver con Iván Urbina. Yo sospecho que es gente de él.

—Va, Cecilia.

—Bueno, tú regrésate. Yo también ya me voy.

—Yo te llevo.

—No. Tu situación es delicada; mejor que no te vean tanto.

Cecilia se despidió de Camilo y, al salir del puerto, pensó en tomar un taxi para regresar a casa.

En ese momento escuchó gritos de niños más adelante.

—¡Tonto! ¡Tonto! ¡Qué tonto!

—¡Míralo! Hasta se come el pasto y ladra como perro.

—Yo digo que sí es un perro.

Cecilia se acercó por curiosidad y vio a varios chamacos rodeando algo.

Cuando llegó, se dio cuenta de que era un hombre.

Estaba sentado en el suelo, con la cara y la ropa hechas un asco, y traía un puñado de pasto en la boca.

Los chamacos agarraban lodo y se lo aventaban.

En esa zona nadie ponía orden, y por ahí vivía mucha gente problemática. Por eso había niños sin educación, haciendo lo que querían.

A Cecilia se le encogió el corazón: le recordó cuando era chica, cuando recién volvió al pueblo. Los niños más grandes la agarraban de blanco.

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