Con Liliana tan seria, a Mónica le dio más curiosidad.
¿Quién era esa nueva?
Todos regresaron a sus lugares.
Los más chismosos se acercaron a Liliana para sonsacarle información, sobre todo Aarón.
—Liliana, ¿qué onda? ¿Quién es esa nueva?
—¿No escuchaste? Tiene a alguien arriba.
Aarón sonrió.
—Ay, Liliana, así como lo dices no se entiende. Tú sabes más. ¿A poco no hay confianza? Dime, para saber a qué atenerme.
Liliana lo miró de arriba abajo.
—No te hagas. Sé perfecto qué traes en la cabeza. Te lo voy a decir claro: hasta donde sé, esa chava tiene relación con el presidente del grupo. Así que tú sabrás.
Aarón se quedó pasmado.
—¿El presidente? ¿Qué… es su hija o qué?
—Mira, no estás tan menso. Hoy estuve en una junta con directivos y oí que andaban diciendo que la hija del presidente iba a venir a hacer prácticas aquí. Yo digo que es ella. Si no, no habrían dado aviso desde arriba.
—Gracias, Liliana. Ya entendí. El fin te invito a comer.
Aarón empezó a hacer cuentas. Si era la hija del presidente, había que quedar bien sí o sí.
No podía desperdiciar esa oportunidad.
La oficina era terreno fértil para el chisme: se esparcía más rápido que en redes.
Lo que Aarón sacó de Liliana se regó en minutos.
Mónica escuchó a unas compañeras cuchichear atrás.
—Oye, ¿ya supiste? La nueva tiene que ver con el presidente del grupo.

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