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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 607

Anaís se secó las lágrimas.

—Yo también quería… pero en ese entonces mi tía me obligó a irme del país. No tuve opción.

Inés no lo compró.

—Anaís, eso es un pretexto. Si de verdad hubieras querido estar con Saúl, ni la señora Estévez ni mi papá te habrían podido detener. Al final no te animaste. En cambio, la señorita Galindo apareció cuando Saúl estaba en lo peor, se quedó con él, lo cuidó y no lo soltó… por eso Saúl está como está hoy. Obvio ella pesa en su corazón. Y lo más importante en esto es que se gusten los dos. ¿Me entiendes?

Anaís se quedó sin respuesta.

Apretó los dedos con fuerza. ¿Inés la estaba cuestionando?

—Si así vas a pensar de mí, entonces ya ni modo —soltó, y se fue.

Inés negó con la cabeza. En ese regreso, sentía que Anaís era otra persona.

Cecilia y Saúl llegaron a la casa de Valeria.

Desde afuera se escuchaban gritos.

—Mamá, no entiendo por qué quieres que renuncie. Yo en la empresa estoy bien, mi carrera va bien, y tú quieres que lo deje —reclamaba Claudia.

—Claudia, es por tu bien. Eres una mujer joven, no tienes por qué meterte en esos asuntos. ¿No estás mejor viviendo tranquila?

—¡No! Tú siempre igual: débil… inútil. ¿Cómo voy a tener una mamá como tú? Zoe y Ainhoa son duras; a veces de verdad quisiera ser su hija. Me decepcionas. Me da vergüenza —Claudia ya estaba fuera de control.

Dalila se metió, nerviosa:

—Señorita Claudia, no le hable así a la señora… la señora de verdad está pensando en usted.

—¿Siempre “por mi bien”? ¿Y qué ha pasado? Nos traen de tapete. Yo ni la cara puedo levantar. Si yo no me pusiera firme, hace años nos hubieran corrido y ni cuenta se daban.

Cecilia miró a Saúl, sin saber si debían entrar.

Dalila los vio de inmediato.

—Señor Saúl, señorita Galindo, ya llegaron.

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