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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 583

Era inevitable: un hombre como Saúl, caminando entre la gente, llamaba la atención.

Saúl sonrió, amable.

—Claro.

Las chicas se tomaron fotos con él. Una lo miró de arriba abajo y preguntó:

—Oye, ¿me pasas tu número?

Saúl rodeó a Cecilia por los hombros.

—Una disculpa, tengo prometida.

La chica se desinfló.

—Ah… ya tienes prometida. Perdón, no era mi intención.

Las chicas miraron a Cecilia con una envidia clarita.

—Ya vi que sí te llueven —bromeó Cecilia.

Saúl era guapo, traía porte, y encima vestía de marca… era obvio que iba a atraer miradas.

—A ti también te llueven, Cici —dijo Saúl, y le dio un beso suave en la mejilla.

La noche estaba fresca. Cecilia lo empujó tantito.

—Oye, hay mucha gente. Compórtate.

—¿Y qué? Eres mi prometida. Es lo normal. Yo quisiera gritarlo a los cuatro vientos: que eres mía.

Cecilia no supo qué responder.

Cuando regresaron, ya era tarde.

Saúl la acompañó hasta la puerta de su habitación y le jaló tantito la manga.

—¿No me vas a dejar pasar?

—Ya es tarde. Hay que dormir.

—Pero quiero estar contigo.

—Saúl, ¿puedes no ponerte como niño pegajoso? —se quejó Cecilia.

—Casi no salimos juntos. No me importa: yo me quedo contigo —dijo Saúl, y sin esperar respuesta se metió al cuarto.

Cecilia se quedó sin palabras. Suspiró resignada y entró detrás de él.

A la mañana siguiente, Anaís fue temprano a buscar a Saúl y vio que seguía sin estar.

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