Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 584

—Cecilia, eres una descarada. ¡Y todavía lo andas contando! —dijo Anaís, apretando los dientes.

Cecilia la miró de reojo.

—¿A poco no crees que puedo ser peor?

Dicho eso, se acercó y le apretó el pecho con la mano.

Anaís se quedó en shock.

—¡¡¡Cecilia!!! —gritó.

—Nomás quería ver cómo se siente. Nunca había… apretado uno así.

—¡Acosadora! —Anaís rompió en llanto, fuera de sí.

La había “manoseado”.

Y encima… otra mujer.

Cecilia miró su propia mano y se encogió de hombros, como si nada.

Al final era carne, ¿no? ¿Por qué a los hombres les gustaba tanto que fueran grandes?

Saúl se había ido a ver lo del proyecto. Cecilia, aburrida, tomó un taxi y se fue al pueblo, a las afueras.

Estaba como a una hora de la ciudad.

Ahí casi no había desarrollo; seguía igual que antes.

Las casas eran viejas, de muchos años. Ella había vivido ahí.

Cuando Clara Lamas de Valdés la llevó, Cecilia tenía apenas tres años. No paraba de llorar, aferrada a su ropa.

Pero Clara la soltó sin miramientos, se la dejó a una mujer, puso un fajo de billetes sobre la mesa y se fue en un carro de lujo.

Cecilia no entendía por qué su mamá la dejaba en el pueblo. Sus cinco hermanos estaban en la ciudad… ¿por qué a ella sí la abandonaban?

Luego lo entendió: Clara le creyó a un “adivino” que le dijo que Cecilia traía mala suerte y que iba a destruir a la familia Valdés.

Para “evitar la desgracia”, la tiraron en el pueblo.

Y como ni siquiera había lazo de sangre, Clara nunca sintió cariño por ella. Fue cruel, sin más.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia