Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 582

Anaís se puso verde del coraje.

—¡Qué descarada eres! ¡No había visto a alguien tan sinvergüenza! —la insultó, furiosa.

—Si hablamos de descaro, señorita Calderón, creo que tú me ganas —dijo Cecilia con calma—. Te viniste pegada hasta Ciudad Jacaranda. Sabes perfecto que Saúl y yo estamos comprometidos, y aun así te metes. ¿Te gusta tanto ser la tercera?

—¡Tú qué vas a saber! Yo soy su asistente. Y además, Saúl y yo nos conocemos desde chicos. No eres quién para cuestionarme.

En eso, llegó Saúl.

—¿De qué están hablando? —preguntó.

—De nada —dijo Cecilia—. Solo que la señorita Calderón tiene algo contra mí.

Saúl volteó a ver a Anaís, molesto.

—Anaís, ya te lo dije: no te metas con Cecilia. Si sigues así, te regresas a Ciudad de San Martín. Aquí no te necesito.

Anaís se indignó.

—¡Saúl! ¡Ella me está molestando! ¡Me… me estuvo acosando! —se le quebró la voz y empezó a llorar.

Nunca se había sentido tan humillada.

Saúl la regañaba sin siquiera preguntarle bien.

—¿Cómo crees? Cici no es así. Ella es bien tranquila. ¿Cómo va a andarte acosando? —Saúl no le creyó.

Cecilia curvó los labios, como si le diera risa.

—Ya comí.

—Entonces vámonos al cuarto —dijo Saúl, sin hacerle caso a Anaís, y se fue con Cecilia.

Anaís se quedó ardiendo de coraje.

Le dio vueltas un rato y decidió que no podía perder. Esta vez venía a recuperar a Saúl.

Pensó en ir a disculparse, que la perdonara, y luego apelar a “los viejos tiempos”, para que se le pasara el enojo.

Pero cuando tocó la puerta del cuarto de Saúl, se dio cuenta de que no había nadie.

—¿Y este? —dijo Anaís, desesperada.

Una persona del equipo le respondió:

—Señorita Calderón, el señor Rivas salió.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia