Mónica negó con la cabeza.
Cecilia suspiró y la llevó a descansar un rato.
Mientras estaban ahí, escuchó a unas personas platicando cerca:
—La familia Fonseca sí tiene lana… ofrecen una recompensa enorme por su hija.
—Si yo encontrara a esa niña, me hago rico.
—Miren, allá hay dos chamacas… ¿y si una es la hija de los Fonseca?
—Cómo crees. Se ven como dos niñas de la calle, todas mugrosas. ¿Cuál “niña rica”?
Cecilia entendió de golpe.
Encontró el Grupo Fonseca. Estaba segura de que Mónica era la hija que buscaban.
Y sí: la encontró.
Ya en casa de los Fonseca, el personal la llevó a bañarse y le puso ropa limpia.
Cuando Damián y su esposa la vieron, no pudieron evitar decir:
—Mira nomás… a Cecilia, con ropa limpia, qué bonita se ve.
Tal vez porque siempre le gustaron las niñas, y porque Cecilia les había devuelto a su hija, Damián le tomó cariño de inmediato.
Damián quiso cumplir la recompensa y darle el dinero.
Cecilia lo rechazó.
—Sr. Fonseca, estoy chiquita. Ni sé qué haría con tanto. Mejor quédese con eso.
Damián no esperaba que una niña se negara.
Al enterarse de que Cecilia vivía en una zona rural, quiso llevársela a la ciudad para que estudiara con Mónica.
Cecilia también dijo que no.
—Sr. Fonseca, allá estoy bien. Mi abuelo me quiere mucho. Por ahora no quiero venirme a la ciudad.
Por más que Damián intentó compensarla, Cecilia no aceptó.
Cecilia se quedó afuera dando vueltas un buen rato; Saúl no salía.
No sabía qué estarían hablando.
Entonces se escuchó un alboroto.
—¿Qué está pasando? —preguntó una enfermera.
Otra respondió:
—Lo de siempre: un familiar de un paciente está ahí afuera suplicando que le hagan una cirugía. Pero este hospital no es una casa de caridad. Todos saben que aquí trabajan muy bien y vienen a rogar… si le hacemos caso a todos, no nos damos abasto.
—Sí, cada mes hay varios que se ponen en la entrada a suplicar. Y aunque le rueguen a la señorita, tampoco sirve.
—¿Ya llegó la señorita? —preguntó Cecilia.
—Sí. Ese familiar se enteró de que venía y por eso se plantó ahí.
Al saber que Mónica estaba afuera, Cecilia decidió ir a ver.
Si de verdad era alguien en una situation desesperada… quizá podía ayudar.

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